MOZART, WOLFGANG A. - Concierto para violín no. 5 en la mayor, K. 219, Turco

No es fácil aproximarse a una mínima descripción y discusión de los conciertos para violín de Mozart, ya que representan un área muy conflictiva de su catálogo, porque no se sabe con certeza cuál fue la verdadera dimensión de su producción concertante para este instrumento al que Mozart evidentemente no apreciaba tanto como al piano. Algunas fuentes afirman que, entre los conciertos completos, sólo cinco son auténticos, y los demás, de dudosa paternidad, fragmentarios o definitivamente espurios.

SCHUBERT, FRANZ - Der Erlkönig (El rey de los alisos), para violín solo y cuerdas

Der Erlkönig, D. 328

(Arreglo de Christoph Ehrenfellner)

La historia registra un diálogo interesante entre dos miembros importantes del grupo de amigos y conocidos de Franz Schubert, Joseph von Spaun y Eduard von Bauernfeld. En 1839, once años después de la muerte del compositor, Spaun se dirigió a Bauernfeld con estas palabras:

DEBUSSY, CLAUDE - El mar

Iniciada en julio de1903 y terminada en 1905, Debussy puso como subtítulo a esta obra Tres bocetos sinfónicos por una aparente razón. No pretendía que fuera considerada una música propiamente sinfónica como dictaba la tradición orquestal germánica del Romanticismo, sino impulsar un nuevo estilo francés que, al cabo de unos años, acompañaría a su amigo Satie.

BEETHOVEN, LUDWIG VAN - Sinfonía no. 7 en la mayor, Op. 92

Casi sin excepción, todas las notas que se han escrito respecto a ésta, probablemente la más bella de las sinfonías de Beethoven, citan la famosa frase en la que Richard Wagner (1813-1883) afirma que la Séptima sinfonía es la apoteosis de la danza. Sin embargo, lo dicho por Wagner va más allá de esta categórica definición, y es ciertamente interesante conocer más a fondo la descripción hecha por el gran compositor de óperas y dramas musicales. En el año de 1850, casi cuarenta años después del estreno de la obra, Wagner escribió esto:

BEETHOVEN, LUDWIG VAN - Concierto para piano no. 3 en do menor, Op. 37

Existe un rumor que dice que el hecho de que diversas empresas se disputen el trabajo de tal o cual músico para poder alardear de que Fulano o Mengano es artista exclusivo de tal o cual casa, no es una invención del siglo XX ni un privilegio de las modernas empresas disqueras. En el año de 1803 se estableció una rivalidad notable entre los dos teatros más importantes de la ciudad de Viena: el Kärtnertortheater, administrado por el barón Von Braun, y el Theater an der Wien, administrado por Emanuel Schikaneder, amigo de Mozart y autor del libreto de La flauta mágica.

BERNAL JIMÉNEZ, MIGUEL - Angelus

Desde el punto de vista de la orientación de su música, Miguel Bernal Jiménez no es un músico difícil de descifrar, ya que en su pensamiento musical pueden distinguirse a simple vista (o a simple oído) dos grandes líneas de conducta: la religiosa y la nacionalista. Y si fuera necesario decidir cuál de las dos predominó en su trabajo como compositor, habría que señalar sin duda la vertiente religiosa, que está marcada en su biografía desde muy temprano. Nacido en Morelia, Bernal Jiménez entró en contacto con la religión y su música cuando aún era niño.

Haydn, Franz Joseph - Sinfonía No. 104 en re mayor, Hob. I: 104, Londres

Uno de los sobrenombres más famosos, más mencionados y más permanentes en la historia de la música es aquel que se ha asignado a Haydn como “el padre de la sinfonía”. Sí, Haydn es el primer sinfonista importante de la tradición clásica, pero su trabajo en este campo es, ni más ni menos, un eslabón más en la cadena del desarrollo histórico de la sinfonía. Lo que da a Haydn y a sus sinfonías un valor tan especial es que ese eslabón es uno de los más sólidos e importantes de la cadena.

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