Sinfonía No. 9 Nuevo Mundo
Adagio-Allegro molto
Largo
Scherzo: Molto vivace
Allegro con fuoco
No hay duda que esta es la sinfonía más reconocida del compositor bohemio y acaso la más interpretada entre sus obras en salas de conciertos, la última de su catálogo sinfónico, con la cual logró materializar la tradición sinfónica de Europa hacia la última parte del romanticismo y el nacimiento de la identidad musical americana, con influencias de su folclor y tradiciones populares, encaminada a la modernidad del siglo XX.
El prestigio y reconocida trayectoria de la que gozaba Dvořák, siendo en ese entonces director del Conservatorio de Praga, le permitió pedir licencia para embarcarse a cruzar el océano y llegar a América en septiembre de 1892, incentivado por la propuesta de la filántropa Jeannette Thurber para ocupar la titularidad del recién creado Conservatorio Nacional de Música en Nueva York. Tendría entonces la oportunidad de llevar su nacionalismo profundamente arraigado al continente americano.
En este Nuevo Mundo, tal como subtitularía su pieza poco antes de entregar la partitura, fue que encontró para su inspiración la influencia en los cantos espirituales afroamericanos, trasmitidos oralmente en plantaciones y comunidades religiosas, y la música nativa americana, recuperada en transcripciones y relatos. Es así que muchos estudios suelen coincidir en que pudo haber sido influencia del cantante afroamericano Harry T. Burleigh.
Siendo testimonio quienes lo asistieron durante su estadía en Nueva York, Dvořák comenzó a esbozar la obra el 10 de enero y la concluyó el 24 de mayo de 1893. El bohemio no precisamente usó melodías tradicionales afroamericanas ni indígenas, tal como dejara en claro a través de cartas y entrevistas periodísticas de ese entonces, sino que recupera su espíritu intentando reproducirlo con temas originales que incorporaron esas particularidades, como la escala pentatónica y ritmos sincopados, con una estructura puramente europea.
En este periodo entre Estados Unidos y vacaciones en su ciudad natal fue fructífero como lo demostraron varias de sus composiciones.
La sinfonía tiene cuatro movimientos, con la característica del uso frecuente de reminiscencias de temas previos en momentos clave de los siguientes. A decir de algunos estudiosos, los movimientos segundo y tercero, por ejemplo, se dice que podrían estar inspirados por ciertos pasajes de “La canción de Hiawatha”, un poema épico de Henry Wadsworth Longfellow escrito hacia 1855 sobre nativos americanos.
Sinfonía no. 9 en mi menor op. 95, Del Nuevo Mundo fue estrenada el 16 de diciembre de 1893 por la Orquesta Filarmónica de Nueva York bajo la dirección de Anton Seidl, en la prestigiosa sala de conciertos Carnegie Hall. Con la muy cálida y reiterada ovación del público y de la crítica, el éxito fue tal que el ensayo un día antes tuvo de la misma forma un lleno absoluto. Dvořák regresó a Europa en 1895 y dedicó los últimos años de su vida a componer óperas y poemas sinfónicos.
Actualmente, su novena sinfonía sigue siendo aclamada e interpretada dentro del repertorio de orquestas y directores en el mundo entero.
