BEETHOVEN LUDWIG VAN - Obertura *La Consagración de la casa*

BEETHOVEN LUDWIG VAN (1770-1827)

Obertura La Consagración de la casa

LUDWIG VAN BEETHOVEN (1770-1827)

Obertura La consagración de la casa, Op. 124

Algunas de las oberturas escritas por Ludwig van Beethoven, particularmente aquellas que están asociadas a su ópera Fidelio, así como Egmont y Coriolano, han permanecido hasta nuestros días como parte importante del repertorio sinfónico en todo el mundo. Sin embargo, otras oberturas suyas, escritas con otros fines, han sido relegadas a una oscuridad que, en general, no se merecen. Como un recordatorio de la producción de Beethoven en el campo de las oberturas, va esta breve lista:

  • Las criaturas de Prometeo, Op. 43
  • Coriolano, Op. 62
  • Fidelio, Op. 72c
  • Leonora No. 1, Op. 138
  • Leonora No. 2, Op. 72a
  • Leonora No. 3, Op. 72b
  • Egmont, Op. 84
  • Las ruinas de Atenas, Op. 113
  • Onomástico, Op. 115
  • Rey Esteban, Op. 117
  • La consagración de la casa, Op. 124

De entrada, es claro que varias de estas oberturas son prácticamente desconocidas en nuestro tiempo. Ello puede deberse, quizá, al hecho de que las obras escénicas para las cuales fueron escritas algunas de ellas hoy están olvidadas y se les recuerda más, probablemente, por las oberturas de Beethoven que por sus propios méritos. Entre estas oberturas, La consagración de la casa es una excepción, ya que no fue compuesta como parte de alguna música incidental, sino que fue escrita por Beethoven con motivo de las celebraciones por la inauguración de un nuevo teatro. No deja de ser interesante notar que ésta, la última de las oberturas de Beethoven, lleva el número de opus inmediatamente anterior al de la monumental Novena sinfonía, y que años después de su creación compartiría el escenario con esta gran obra.
La composición de la obertura La consagración de la casa fue abordada por Beethoven inmediatamente después de terminar la Misa solemne, en ocasión de la inauguración del nuevo Teatro Josephstadt de la ciudad de Viena. Corría el año de 1822, y en ese año ocurrió uno de los encuentros musicales más notables de ese tiempo. Gioachino Rossini (1792-1868) estaba de visita en Viena y un editor lo llevó a conocer a Beethoven. Durante ese breve pero emotivo encuentro ambos compositores se expresaron mutua admiración. Cuando Beethoven abordó la creación de esta obertura, llevaba ya mucho tiempo planeando escribir una obertura en el estilo que él llamaba clásico, y que para el compositor significaba el estilo de Georg Friedrich Händel (1685-1759). La solemne ocasión le proporcionó entonces a Beethoven el pretexto ideal para volver los ojos y los oídos hacia Händel y componer su obertura a partir de un pensamiento básicamente contrapuntístico, denso y complejo, pero nunca confuso. Así, tenemos una obertura que inicia, a la manera de la antigua obertura francesa, con una introducción lenta y solemne, a la que siguen poderosas y nobles fanfarrias, episodios de gran fuerza y colorido orquestal y una conclusión que es impecable desde el punto de vista técnico. El título original de la pieza es Die weihe des hauses, y La consagración de la casa es su traducción literal al castellano. La obertura fue estrenada precisamente en la inauguración del Josephstadt Theater de Viena y, al parecer, fueron presentados también otros números musicales, acompañados por la lectura de textos apropiados para la ocasión, escritos por un tal Carl Meisl.
Un par de años después, esta obertura habría de ocupar el lugar de honor al inicio del programa efectuado el 7 de mayo de 1824 en el Kärtnerthortheater de Viena, en el que se estrenó la Novena sinfonía de Beethoven junto con algunos fragmentos (Kyrie, Credo, Agnus Dei) de la Misa solemne. Fue éste el famoso concierto en el que Beethoven, ya completamente sordo, no se dio cuenta de la enorme ovación que le tributaba el público vienés hasta que una de las solistas lo hizo volverse hacia las repletas butacas. Como dato curioso puede mencionarse que diez años después de que Beethoven escribiera su obertura La consagración de la casa, el compositor alemán Louis Spohr (1784-1859) escribió en 1832 la cuarta de sus sinfonías, a la que puso por título La consagración del sonido.
Al paso del tiempo, la obertura La consagración de la casa ha sido utilizada en algunas ocasiones, siguiendo la tradición, como música propiciatoria para la inauguración de teatros y salas de conciertos. Un caso notable en este sentido fue la sesión inaugural de la Sala de Conciertos Eugene McDermott del Centro Sinfónico Morton H. Meyerson de Dallas, el 6 de septiembre de 1989. La sala, concebida y construida a instancias del gran director mexicano Eduardo Mata (1942-1995), fue inaugurada por la Sinfónica de Dallas bajo la batuta de Mata, y la primera obra del programa fue precisamente La consagración de la casa.