Marianne Martínez - Sinfonía en do mayor

Marianne Martínez (1744-1812)

Sinfonía en do mayor

(Revisada por José Buenagu)

Allegro con spirito
Andante ma non troppo
Allegro spiritoso

MARIANNE MARTÍNEZ (1744-1812)

Sinfonía en do mayor
(Revisada por José Buenagu)
Allegro con spirito
Andante ma non troppo
Allegro spiritoso

La duda persiste, más de dos siglos después: ¿la llamamos Mariana, o Marianne? Porque, con ese apellido, lo español salta a la vista. Sin embargo, esta compositora es estrictamente austriaca, ya que nació y murió en Viena, y al parecer nunca visitó España. Ahora bien, el asunto de su muy peninsular apellido pasa por una historia muy compleja, casi novelesca. El buen Sr. Martínez, padre de Marianne, napolitano de origen, había ido a dar a Viena para ponerse al servicio del nuncio papal y, además, había obtenido algún título nobiliario de manos de la Emperatriz María Teresa. Así que, con tantas relaciones nobiliarias y eclesiásticas, no es incorrecto referirse a ella con el rotundo nombre de Marianne Anna Katharina von Martínez.
Más allá de cómo se calibren sus blasones genealógicos, es ciertamente de mayor importancia el saber que su entrenamiento musical estuvo en manos de músicos e intelectuales de primer nivel. En la lista de músicos destacan Nicola Porpora (1686-1768), Franz Joseph Haydn (1732-1809), Johann Adolph Hasse (1699-1783) y Giuseppe Bonno (1711-1788). Y entre los escritores, Pietro Metastasio (1698-1782), quien se encargó de que la joven musica recibiera una educación musical amplia, variada y de calidad. Antes de darse a conocer como compositora, fue admirada por su hermosa voz y por sus habilidades como pianista. El calibre de sus talentos debió ser alto, ya que fue admitida como miembro honorario de la Academia Filarmónica de Bolonia. Su relación con algunos de los personajes musicales más notables de su época rindió frutos diversos, algunos de los cuales influyeron directamente en su preparación y desarrollo musical, mientras que otros fueron de una importancia simbólica. La relación entre la familia Martínez y Pietro Metastasio dio lugar a que el gran escritor, poeta y libretista los nombrara herederos de sus posesiones. Como consecuencia, los Martínez pudieron darse el lujo de organizar veladas musicales en las que la lista de invitados era como un “quién es quién” del ámbito musical de entonces. El tenor Michael Kelly dio testimonio de que en una de esas veladas Marianne Martínez tocó una sonata para piano a cuatro manos de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) en compañía del compositor.
El catálogo de composiciones de Marianne Martínez incluye un par de oratorios, un puñado de cantatas, varias misas, algunos salmos, y una veintena de arias. Su natural inclinación a la música vocal le llevó a fundar en su propia casa una escuela de canto que llegó a adquirir cierto prestigio.
Una audición atenta de la Sinfonía en do mayor de Marianne Martínez permite descubrir una escritura clara y elegante, y un lenguaje en el que conviven gestos barrocos con ciertos elementos del estilo rococó y algunos otros que ya pertenecen al mundo clásico. Esto parece confirmar las palabras de Metastasio, quien se refirió a su música como “una hermosa combinación de lo antiguo y lo moderno”, mientras que Charles Burney definió su música vocal como “ni común, ni artificialmente nueva”. El 6 de junio de 1978, el pianista, compositor y director de orquesta valenciano José Buenagu (1935) dirigió, al frente de la Orquesta de Cámara de Valladolid el estreno absoluto de la Sinfonía en do mayor de Martínez, en una revisión y orquestación del propio Buenagu. Tal orquestación consta de dos flautas, dos oboes, dos cornos, timbales y cuerdas, aunque en algunas grabaciones (en audio y/o en video) es posible hallar otras orquestaciones; por ejemplo, una flauta, dos oboes, dos cornos, dos trompetas, timbales y cuerdas. Algunas de sus características formales, así como el hecho de que tiene sólo tres movimientos, han llevado algunos estudiosos a designarla como una obertura. En cuanto a la conexión barroca, vale decir que es posible encontrar versiones de esta obra en las que se añade un clavecín para realizar funciones de continuo.