Prokofiev, Sergei - Sinfonía No. 7 en do menor, op. 131

Sergei Prokofiev (1891-1953)

Sinfonía No. 7 en do menor, op. 131

Podría decirse que en casi los últimos 20 años de la vida de Prokofiev se haría cada vez más evidente una presión ejercida desde el régimen soviético, iniciada con propuestas laborales seductoras para que regresara debido a su éxito alcanzado en Occidente, pero que trastocaría su ámbito familiar hasta acabar bajo la sombra del dictador Iósif Stalin, como sucedió en el último día de su existencia.
Con la llegada al poder de Stalin, en los siguientes años las imposiciones culturales afectaron la libertad creativa de artistas, a quienes poco a poco se les iba adoptando, ya sea por temor, represalias o siendo instigados sobre el adoctrinamiento del progreso soviético, el populismo y el Realismo Socialista.

Prokofiev volvió en 1936 motivado por la nostalgia y las oportunidades que le ofrecía el régimen de Stalin, quien estaba dispuesto a darle comodidades para tenerlo de regreso, dejándole encargos por el 20 aniversario de la Revolución de Octubre y el centenario de la muerte de Pushkin. Sin embargo, esa libertad se terminó hacia 1948 cuando fueron prohibidas sus obras, junto con las de Shostakovich y Khachaturian, y su música eliminada de presentaciones por ir en contra de los ideales de la época.

Hacía poco tiempo que Prokofiev había sufrido una caída por las escaleras debido a un infarto con una consecuente lesión cerebral que le dejó secuelas, por lo que compuso pocas obras, mientras que su situación financiera era desesperada.

Entre 1951 y 1952, Prokofiev compuso su última gran obra, Sinfonía no.7 en do sostenido menor, op. 131, que consta de cuatro movimientos. El primero parecido a una sonata, melancólico y un tanto triste con referencias a la canción rusa; el segundo, similar a un vals; el tercero es más lento y expresivo; y el cuarto es más enérgico.

La última aparición pública de Prokofiev fue en el estreno de su obra, el 1 de octubre de 1952, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Radio Moscú bajo la batuta de Samuel Samosúd, en la Sala de las Columnas de la Casa de los Sindicatos en Moscú. Poco después, el 5 de marzo de 1953, el compositor murió víctima de una hemorragia cerebral derivada de sus problemas de salud. Sin embargo, su funeral pasó a segundo plano en el ámbito público y en la prensa dado que ese mismo día se anunció la muerte de Stalin.

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