DEBUSSY, CLAUDE - Tres nocturnos

CLAUDE DEBUSSY (1862-1918)

Tres nocturnos

Nubes
Fiestas
Sirenas

Música y pintura. Música y literatura. Música y naturaleza. Música y poesía. Música y el Oriente. Música y mitología. Finalmente, música y todo. Parece que esta fue en general la actitud del pensamiento musical impresionista: intentar encontrar el lenguaje ideal para un discurso musical a través del cual pudieran expresarse las ideas de otros medios de la actividad creadora del hombre. El problema no era de fácil solución: ¿qué sonidos, qué combinación de sonidos, podía definir los colores y figuras de una pintura, la cadencia de un poema, el misterio de una leyenda o el exotismo del Oriente? Aún en nuestros días está a discusión si los compositores impresionistas llegaron a acercarse a su meta o no; lo que está fuera de toda duda es que en el curso de esa búsqueda compusieron algunas de las obras musicales más importantes del siglo XX. Así, no es casualidad que una de las obras orquestales más notables de Debussy, sus Tres nocturnos, haya sido inspirada paralelamente por la poesía y por la pintura.

En el año de 1890 el poeta Henri de Regnier publicó sus Poemas antiguos y romanescosy dos años después Debussy se fijó en ellos como posible fuente de inspiración para una obra a la que pondría por título Tres escenas del crepúsculo. Dos años después, en 1894, Debussy escribió a su amigo, el gran violinista y compositor belga Eugène Ysaÿe (1858-1931), que estaba escribiendo una serie de nocturnos para violín y orquesta. Con estas referencias, cualquiera podría pensar que Debussy componía sus nocturnos inspirado en algunos otros nocturnos musicales, como los de Frédéric Chopin (1810-1849), los de John Field (1782-1837) o los de Gabriel Fauré (1845-1924). Pero la verdad es otra: al componer estas piezas orquestales Debussy tenía en mente fundamentalmente los nocturnos plásticos del pintor estadunidense James MacNeill Whistler. De ello no queda duda, si se considera lo dicho por el propio Debussy respecto a sus Tres nocturnos:

Son como un experimento sobre las diversas posibilidades de arreglar el mismo color, como si fuera un estudio en grises en la pintura.

De esa manera clara y certera, Debussy asumía la búsqueda de la posible relación entre los colores y los sonidos. Los musicólogos de hoy coinciden, en general, en que si alguien se acercó a la esencia de esa relación, fue Debussy.

La versión final de los Tres nocturnos fue iniciada por Debussy en el año de 1897 y terminada en diciembre de 1899. Los dos primeros nocturnos, Nubesy Fiestas, fueron estrenados el 9 de diciembre de 1900 por la Orquesta de los Conciertos Lamoureux de París, bajo la dirección de Camille Chevillard. La primera audición de la obra completa se llevó a cabo el 27 de octubre de 1901, con los mismos intérpretes. Entre las muchas descripciones verbales y escritas que se han hecho de los Tres nocturnos, algunas favorables y otras peyorativas, pueden señalarse algunos conceptos que, de manera más o menos subjetiva, definen la cualidades sonoras de estas tres magistrales piezas de música impresionista: solitario, desolado, nebuloso, elusivo. Y contra lo que pudiera suponerse respecto al uso de toda clase de instrumentos adicionales en la orquesta para obtener efectos poco convencionales, Debussy logra las atmósferas de los Tres nocturnosa base de recursos orquestales convencionales. Así,Nubes plantea una orquesta sin trompetas, trombones ni tuba, con una sola arpa y sin percusiones. En Fiestas, Debussy añade trombones, tuba y una segunda arpa, y pone un toque de color con los címbalos y el tambor militar. Finalmente, para sus Sirenas, el compositor prescinde de los trombones, la tuba y las percusiones y a cambio de ellos utiliza un coro femenino de sopranos y mezzosopranos que cantan sin texto, es decir, solamente vocalizando. Este efecto es similar al logrado por Maurice Ravel (1875-1937) en su música para Dafnis y Cloe, y es probable que al idear el empleo de un coro femenino Debussy tuviera en mente al etéreo coroque Regnier menciona en sus poemas.

Como en tantas otras ocasiones en la historia de la música, esta partitura está ligada estrechamente a la vida personal del compositor. Después de haber vivido un tiempo con Gabrielle Dupont, Debussy conoció a Rosalie Texier y en 1899, año en que terminó la composición de los Tres nocturnos, se casó con ella. La partitura de la obra está dedicada a Lily-Lilo, que no es otra que Rosalie Texier. Apenas cinco años después, Debussy abandonó a Rosalie para fugarse con Emma Bardac, la esposa de un rico banquero. Para Rosalie quedó, sin embargo, la dedicatoria de una de las obras más notables del impresionismo musical, que si bien fue criticada por ser poco ortodoxa y no estar sujeta a las reglas musicales tradicionales, fue un producto típico del pensamiento musical de Debussy. El compositor comentó lo siguiente al respecto, en una carta al editor Jacques Durand:

Cada vez estoy más y más convencido de que la música, en esencia, no es algo que pueda ser encasillado en una forma rígida y tradicional. Está hecha de colores y ritmos.

Debussy no necesitó más herramientas que ésas para lograr la magistral combinación sonora de sus Tres nocturnos.