Lavry, Marc - Emek, Op. 45

Marc Lavry (1903-1967)

Emek, Op. 45

Una lectura cuidadosa de la hoja de vida del compositor israelí Marc Lavry permite descubrir a un artista profundamente involucrado en los asuntos políticos, culturales y musicales más importantes del pueblo judío y del estado de Israel. Queda claro, asimismo, que el trabajo creativo de Lavry está marcado indeleblemente por la idea de Israel no sólo como la patria del pueblo judío, sino también como un cimiento inconmovible de identidad. Estas palabras del propio Lavry, escritas en 1967, dan cuenta cabal de ello:

Cuando intento analizar las composiciones de mis colegas compositores, así como las mías, concluyo que muy pocos de nosotros hubiéramos podido evitar la influencia de nuestro país, su modo de vida, el paisaje, la cultura única y el folklore de los varios sectores y sectas, así como la poderosa influencia del lenguaje, tanto el hebreo bíblico como el moderno. Cada compositor tiene su propio estilo y escribe de acuerdo a su concepción y talento, y sin embargo uno puede detectar un común denominador en todas las composiciones: hay una cualidad especial que puede ser encontrada solamente en la música de los compositores israelíes, y que no estaría ahí si no hubieran vivido en Israel: es lo que llamamos “música israelí”. En cuanto a mí, nunca he intentado conscientemente componer en el estilo israelí. No traté, al llegar a Israel, de imponerme una concepción específica. Y sin embargo, en cuanto me vi envuelto en la influencia del país, cuando me sentí parte integral de Israel, cuando dominé la lengua hebrea del modo más natural, comencé a componer en el estilo en el que compongo hasta la fecha. Escribo para el público y espero ser entendido por él. Quiero que mi música provoque los mismos sentimientos, ideas e impresiones que me inspiraron la composición de cada obra. Por ello, usualmente elijo un lenguaje musical sencillo e inteligible. Me interesan todas las innovaciones y busco nuevas técnicas y lenguajes. Pero no acepto los sistemas no-melódicos; la música debe tener melodía, y esa melodía puede ser moderna.

Este melodista israelí nació en Riga, Letonia, y comenzó a componer a los nueve años de edad. Antes de dedicarse de lleno a la música, realizó estudios de arquitectura impulsado por la insistencia de sus padres. Se llamaba Marc Levin, pero cambió su apellido por Lavry debido a la existencia de un compositor homónimo. Inició su carrera como director a los 21 años y la desarrolló principalmente en Alemania, donde realizó una parte importante de sus estudios. En ese periodo se su vida tuvo algunos maestros ilustres, como Hermann Scherchen, Bruno Walter y Alexander Glazunov. Desde muy temprano, comenzó a expresar en su música algunas ideas relativas a la cultura judía. Poco después del ascenso de los nazis al poder en Alemania, Lavry volvió a Riga en 1933, y un par de años más tarde emigró con su esposa para establecerse en Palestina. Se involucró con diversos movimientos políticos y sociales sionistas y su música comenzó a tomar una identidad más claramente judía. De hecho, un buen número de sus partituras alude directamente a temas específicamente judíos o israelíes. Además de sus obras de concierto, compuso música para el cine y el teatro, y estuvo involucrado de cerca con la radio. Ente otras cosas, Marc Lavry dirigió la primera grabación que se hizo del Hatikva, el himno nacional de Israel, y fue también reconocido como un hábil arreglista y orquestador.

En 1936, Marc Lavry escribió la primera de sus canciones basadas en un texto en hebreo (de Rafael Eliaz), Shir-Ha Emek Op. 44 (‘La canción del valle’), que en muy poco tiempo alcanzó una enorme popularidad. La canción habla de la colonización y el desarrollo agrícola en el Valle de Jezreel. Al año siguiente, Lavry utilizó la canción como materia prima para desarrollar su poema sinfónico Emek Op. 45, que fue estrenado en 1937 por la Orquesta Sinfónica de Palestina, y cuyo título significa “valle”. En su desarrollo expresivo, Emek va de lo lírico a lo festivo, pasando por lo pastoral y lo épico. Algunos datos duros sobre el poema sinfónico Emek:

  1. El fundamento rítmico de la extrovertida sección final es la danza conocida como hora.

  2. Fue la primera obra de un compositor israelí en ser incluida en un programa sinfónico.

  3. En 1950, formó parte del programa de la primera gira mundial de la Orquesta Filarmónica de Israel, realizada bajo la batuta de Leonard Bernstein.

  4. Se convirtió casi de inmediato en la pieza más conocida, popular y difundida del repertorio sinfónico israelí.

En 1946, Lavry escribió un compacto texto autobiográfico en el que se refiere a varias de sus obras relacionadas directamente con temas judíos, y que concluye con estas palabras:

Me parece que la reciente turbulencia no puede ser ignorada, y probablemente nunca será olvidada.

Palabras sabias, contundentes y necesarias, sin duda.