von Weber, Carl Maria - Obertura Oberon

Carl Maria von Weber (1786-1826)

Obertura Oberon

Dada la importancia capital de El cazador furtivo, espléndida ópera con la que Weber inauguró la tradición de la ópera auténticamente alemana, se entiende que sus otras óperas apenas sean conocidas, y eso gracias a que sus oberturas se tocan de vez en cuando en las salas de concierto. Tal es el caso, por ejemplo, de Oberon, la génesis de cuyo libreto es ciertamente complicada. ¿Qué tan complicada? Tratemos de hallar su genealogía a lo largo de la historia:

  1. Allá por el siglo XIII apareció en Francia un cantar de gesta titulado Huon de Bordeaux, que narra las aventuras del caballero Huon.
  2. En 1780 un dramaturgo alemán de apellido Wieland escribe una obra titulada Oberon, basada parcialmente en el cantar francés de gesta.
  3. En 1789 William Sotheby traduce al inglés el texto de Wieland.
  4. James Robinson Planché utiliza la traducción de Sotheby como base para un libreto al que Weber habría de poner música.
  5. Además de los elementos mencionados, el libreto de la ópera Oberon queda sazonado con algunos elementos de Shakespeare, (Sueño de una noche de verano, La tempestad), otros tomados de los cuentos de Las mil y una noches, y algunos más que aparecen en el argumento de la ópera de Mozart El rapto del serrallo.

Weber comenzó a trabajar en la ópera Oberon por encargo de Charles Kemble, quien por entonces era administrador del Covent Garden de Londres, la más importante casa de ópera de Inglaterra. Para su mala fortuna, Weber tuvo que lidiar con el mediocre libreto producido por Robinson Planché, que no era más que un maquilador de pantomimas de mediana calidad. Profesional al fin y al cabo, Weber se dedicó con asiduidad a aprender el inglés para poder desentrañar musicalmente los enredos textuales del libreto.

Si a usted le gustan los libretos operísticos en forma de cápsula, le interesará saber que la acción de la ópera Oberon tiene lugar en los tiempos de Carlomagno y el califa Harun-Al-Rashid. El caballero Huon es enviado a cumplir una serie de tareas, a manera de prueba, cuyo cumplimiento será el vehículo para la redención y felicidad eterna de varios de los involucrados en el asunto.

Si usted prefiere, en cambio, conocer el argumento más a fondo, debe saber que Oberon, rey de las hadas, ha decidido no ver a su esposa Titania hasta no encontrar a una pareja de amantes fieles. (¿Quizá Oberón sospechaba algo de Titania?) Con la supervisión del duende Puck y la ayuda de un cuerno mágico que sirve para pedir ayuda, el caballero Huon es enviado a Bagdad a rescatar a la doncella Reiza, como expiación de un crimen cometido contra el emperador Carlomagno. Con ayuda de su escudero Sherasmin, Huon rescata a Reiza mientras Sherasmin rescata a Fátima, dama de compañía de Reiza. Después de un naufragio, son capturados por piratas y vendidos en un mercado de esclavos al emir de Túnez. Liberados finalmente, son aceptados de nuevo por Carlomagno. Oberon acepta la prueba de fidelidad que había exigido y las parejas viven felices hasta el fin del tiempo, como en todo buen cuento de hadas y como en muchas óperas: Oberon con Titania, Huon con Reiza, Sherasmin con Fátima.

La composición de la ópera fue iniciada en 1825 pero Weber tuvo que suspender el trabajo varias veces debido a su delicada salud. Lo retomó en París y finalmente viajó a Londres, en donde los ensayos para el estreno de Oberon fueron un verdadero calvario, al grado de que Weber se vio obligado a hacer muchos cambios en la partitura de la ópera, en especial a la obertura, que quedó en su forma definitiva apenas unos días antes del estreno. Esta obertura, que suele tocarse con frecuencia a pesar de que la ópera misma ha caído en un relativo olvido, nos ofrece la brillante sonoridad de la corte de Carlomagno, el sonido del cuerno mágico y melodías de las arias importantes de Huon y Reiza.

El estreno de Oberon se llevó a cabo el 12 de abril de 1826 en el Covent Garden de Londres, bajo la batuta del propio Weber. Como suele ocurrir, el público recibió bien la obra pero los críticos la atacaron duramente, sin duda por comparación con El cazador furtivo, obra maestra indiscutible. Atendiendo a la reacción de la crítica, Weber decidió revisar la partitura de Oberon, pero nunca llevó a cabo la revisión, pues la muerte le llegó el 5 de junio de 1826, menos de dos meses después del estreno de la ópera.