Juan-Marcos, Antonio - Mandrami

Antonio Juan-Marcos (1979)

Mandrami

A lo largo de la historia, numerosos compositores que han tenido la fortuna de prepararse bajo la guía de maestros de alto nivel, asumen de manera natural la necesidad y la vocación de perpetuar el círculo virtuoso, y se convierten ellos mismos en maestros. En nuestro propio tiempo, en nuestro propio ámbito, Antonio Juan-Marcos es uno de ellos. Durante sus años formativos, Juan-Marcos tuvo la oportunidad de estudiar con creadores musicales de la talla de Kaija Saariaho, Osvaldo Golijov, Stefano Gervasoni, Salvatore Sciarrino, Leo Brouwer, Narcis Bonet, Franck Bedrossian, Philippe Leroux y Alain Gaussin. A estos nombres habría que añadir, de manera general, a la planta profesoral del famoso IRCAM de París, donde estudió música electroacústica entre 2012 y 2013. Al paso de los años, y mientras realiza su doctorado en composición en la Universidad de California en Berkeley, Antonio Juan-Marcos se convierte en profesor de armonía de esta institución. Esta vocación de enseñanza ha ido aparejada con una serie de destacados reconocimientos a su trabajo como compositor, entre los cuales cabe destacar el premio recibido en los Global Music Awards por su Nocturno eléctrico, el Premio Eisner que le fue otorgado por el conjunto de su obra reciente, y el primer premio en el Concurso de Composición Nicola De Lorenzo.

Antonio Juan-Marcos redacta y envía desde Berkeley estas líneas sobre su obra sinfónica Mandrami:

Mandrami es una pieza compuesta en el 2009 y estrenada al año siguiente por la Orquesta de la Ópera de Massy. Esta orquesta, ubicada en la comunidad de Massy, en la región parisina, me encargó una pieza que debía tener varias especificaciones: ser de corta duración, que abriera un concierto en donde se tocaban los* Cuadros de unaexposiciónde Modesto Mussorgski en la versión orquestada por Maurice Ravel y que tuviera una instrumentación similar a esta obra maestra. En efecto, la instrumentación de Mandramies muy parecida a la de Cuadros de unaexposición*, incluyendo el uso del clarinete bajo, el contrafagot y el saxofón, instrumentos que Ravel emplea magistralmente en su orquestación de la obra de Mussorgski. Las únicas diferencias de instrumentos son que Mandrami * no utiliza la tuba, lleva una sola arpa en vez de las dos que pide la orquestación de Ravel y su lista de percusiones es más pequeña. Recuerdo ahora algunos de mis intereses expresivos y estéticos al momento de componer *Mandrami, hace casi una década: una cierta economía en el lenguaje, una expresión lirica e íntima, donde la música pudiera articular melodías, atmosferas y texturas hasta cierto punto veladas o misteriosas pero también cargadas de una cierta dulzura y melancolía simultaneas (similar a la caricia de un adiós o al recuerdo en una ausencia).  En Mandrami hay una melodía casi permanente que a menudo se fragmenta, se vuelve una heterofonía (variación simultánea de una sola línea melódica distribuida en dos o más instrumentos) y se disipa a través de los diferentes colores de la orquesta. En suma, una expresividad nunca expuesta de manera obvia y directa sino más bien sugerida; algo similar a un recuerdo o a un susurro. En 2018 realicé una breve revisión de Mandrami con el objetivo de incorporar algunas nuevas frases, de carácter melódico, escritas para pocos instrumentos y que aligeran la densidad orquestal de la versión original. Ciertas estructuras interválicas, presentes en la versión original, sirvieron como punto de partida para las nuevas frases que, en consecuencia, alargan la pieza por alrededor de un minuto y medio.

Mandrami, escrita para gran orquesta sinfónica, fue estrenada el 13 de febrero de 2010 en el Anfiteatro de la Ópera de Massy, con Julien Masmondet al frente de la Orquesta de la Ópera de Massy. El compositor dedica la partitura de Mandrami a su madre. Esta obra de Antonio Juan-Marcos se escucha por primera vez en México el 27 de octubre de 2018, con la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México, dirigida por Rodrigo Sierra Moncayo. El año 2018 es también el año del estreno de la obra orquestal/electroacústica titulada Canto de semillas, que es, a la vez, un encargo del director Miguel Harth-Bedoya y la Orquesta Sinfónica de Fort Worth, y el trabajo que el compositor presenta como su tesis de doctorado en Berkeley.