Ottorino, Respighi - Tríptico botticelliano

Ottorino Respighi (1879-1936)

Tríptico botticelliano

La primavera
La adoración de los Reyes Magos
El nacimiento de Venus

Sandro Botticelli (1444-1510), uno de los más importantes maestros de la pintura renacentista italiana, se llamaba en realidad Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi. Fue aprendiz de Fray Filippo Lippi y, más tarde, recibió la influencia de Andrea del Verrocchio. Algunas de sus mejores y más conocidas pinturas surgieron de su asociación con los Medici, quienes se convirtieron en sus patronos y mecenas. Si bien en su tiempo Botticelli fue conocido como un importante retratista, hoy se le recuerda mejor por sus elaboradas y expresivas pinturas alegóricas. A lo largo de su vida, Botticelli realizó varias pinturas sobre el mismo tema; tal es el caso, por ejemplo, de sus varias versiones sobre La adoración de los Reyes Magos. Esta pintura, junto con otras dos obras famosas suyas, La alegoría de la primavera y El nacimiento de Venus, está en el origen del Tríptico botticelliano de Ottorino Respighi, una de sus más conocidas partituras para pequeña orquesta.

Con su poema sinfónico Fuentes de Roma (1914-16), Respighi inauguró una serie de obras descriptivas en las que aludió a diversas fuentes históricas, pictóricas y realistas. Si bien dicen los musicólogos que en ninguna de sus obras posteriores el compositor alcanzó las alturas expresivas de Fuentes de Roma, también afirman que en cada una de ellas es posible encontrar alguna propuesta interesante. En particular, los críticos se han referido al radiante y primaveral ámbito sonoro del Tríptico botticelliano de Respighi, obra que data de 1927. Por cierto, las tres pinturas de Botticelli a las que se refiere esta partitura se encuentran en la Galería Uffizi de Florencia. En ese año de 1927, Respighi y su esposa Elsa realizaron uno de los cuatro viajes que habrían de hacer a los Estados Unidos. Durante la gira, el compositor entró en contacto con la señora Elizabeth Sprague Coolidge, conocida mecenas y patrocinadora de las artes, cuya generosidad incidió de manera particular en el desarrollo de la música en los Estados Unidos. Respighi presentó un concierto de música de cámara en la sala de música de cámara que la señora Sprague Coolidge había donado a la Biblioteca del Congreso en Washington D.C. y, con ese motivo, ofreció dedicar a la dama una de sus siguientes obras. Respighi cumplió cabalmente su promesa, y apenas regresó a Roma, se puso a trabajar en la creación de su Trípticobotticelliano, que concluyó poco después. Así como en sus grandes poemas sinfónicos en los que alude a los pinos, las fuentes y las fiestas de la capital italiana Respighi demostró una habilidad singular para el manejo de la gran orquesta, en el Tríptico botticelliano da testimonio de una capacidad análoga para las combinaciones instrumentales más discretas, pero no por ello menos efectivas.

Así, la orquestación del Tríptico propone, además de las cuerdas, una flauta, un clarinete, un corno, un fagot, un corno, una trompeta y una sección de “color” instrumental que incluye campanas, triángulo, piano, celesta y arpa. En La primavera, Respighi presenta una sencilla y evocativa melodía pastoral y procede a darle un impulso rítmico vivaz y contagioso, que por momentos parece querer derivar al mundo del jazz. Como contraste, el compositor propone una delicada sección protagonizada por un trío de alientos. En esta parte del tríptico es posible encontrar, además, citas de algunas melodías medievales, en particular de la canción trovadoresca provenzal A l’entrada del tems clar (‘Al llegar el buen clima’) En La adoración de los Reyes Magos, el compositor utiliza como materia prima la melodía de un conocido canto navideño, Veni, veni, Emmanuel (cuyo origen se localiza en Francia en el siglo XV) al que adorna con ciertos giros melódicos y armónicos modales que apuntan claramente hacia el oriente, es decir, de allá de donde vienen los Reyes Magos. Para Elnacimiento de Venus, Respighi propone una especie de oleaje sonoro en los violines (el mar del que surge la diosa), así como una larga melodía que crece y crece para simbolizar la llegada de Venus al mundo. El propio Respighi se encargó, unos meses después de terminar la obra, de dirigir el estreno de su Tríptico botticellianoen un concierto realizado en septiembre de 1927 Viena bajo el patrocinio de Elizabeth Sprague Coolidge.