Dvořák, Antonín - Obertura Otelo, Op. 93

Antonín Dvořák (1841–1904)

Obertura Otelo, Op. 93

Una de las preguntas más recurrentes en ese divertido e instructivo pasatiempo que es la trivia musical es ésta: ¿quién es el autor cuyas obras literarias han sido fuente de inspiración musical con mayor frecuencia? La respuesta es engañosa: no se trata de un solo autor, sino de todos los profetas, evangelistas, apóstoles, escribanos, copistas, etc. que metieron mano en la composición de la Biblia. Sin duda, la Biblia ha sido la fuente literaria que ha dado origen a más partituras en la historia de la música. De este fascinante y hasta cierto punto inútil dato surge lógicamente la siguiente pregunta: ¿y quién ocupa el segundo lugar? Aquí, la respuestas es más fácil, directa y contundente: Mister William Shakespeare, aunque esta respuesta aparentemente sencilla pudiera incluir también a varios creadores, si nos da por creer a todos esos detectives histórico-literarios que todavía andan por ahí afirmando que William Shakespeare era un seudónimo utilizado por varios escritores entre los que se encontraba, supuestamente, el duque de Marlborough.

Dicho lo cual es hora de señalar, por si no estuviera claro, que la obertura Otelo de Antonin Dvořák es una de las muy numerosas partituras inspiradas por la obra dramática del gran bardo de Stratford-upon-Avon. Para más señas, su tragedia Otelo, el Moro de Venecia, ha sido fuente de varias exploraciones musicales, entre las que destacan sendas óperas de Gioachino Rossini, en 1816, y Giuseppe Verdi, en 1887. Menos conocida que estas dos óperas, pero igualmente apasionada en su descripción de las bajas pasiones que animan a los personajes shakespearianos, es la obertura escrita por Dvořák sobre la misma historia. El año de 1891 fue especialmente fructífero en la vida y la carrera de este notable compositor checo. Además de festejar sus cincuenta años de vida en 1891, Dvořák realizó una de sus numerosas visitas a Inglaterra, quizá la más importante de todas, ya que el 16 de julio de ese año la Universidad de Cambridge le otorgó un doctorado honoriscausa en música. De ese año datan, además, algunas obras importantes de su catálogo, como su muy popular Trío Dumka, su Rondó para violoncello y orquesta, y tres oberturas de concierto que forman un ciclo; una de ellas es precisamente la obertura Otelo.

Para redondear la visión de Dvořák en ese año de 1891, cabe mencionar además que además de lo ya señalado, el compositor fue nombrado profesor del Conservatorio de Praga, y recibió un doctorado honorífico de la Universidad Checa de la misma ciudad. Así pues, en 1891 Dvořák inició la composición de su ciclo de tres oberturas, al que originalmente pensaba poner el título colectivo de Naturaleza, vida y amor, caracterizando a cada obertura con uno de estos conceptos. Más tarde, sin embargo, Dvořák desechó la idea y puso otros tres títulos individuales a las oberturas: En el reino de lanaturaleza, Carnaval y Otelo. Si bien las tres se refieren a temas claramente distintos, al menos por lo que se deduce de sus títulos, las tres oberturas están unificadas por el empleo común de un tema, que en los tres casos es confiado en su primera aparición a los clarinetes. De las tres oberturas de este ciclo, Otelo es la única que tiene un programa más o menos definido, debido a la materia literaria que le da origen. Según Otakar Sourek, biógrafo de Dvořák y autor del catálogo de sus obras, el compositor supo conservar en su música los contornos trágicos de la obra de Shakespeare. Decía Sourek:

En la obertura de Dvořák, como en la tragedia de William Shakespeare, no se habla del amor como una pasión noble y benigna, sino que se muestra su lado oscuro, la pasión mala que destruye la felicidad del corazón humano, la mala hierba de los celos.

En la introducción de la obertura Otelo, Dvořák ofrece el tema de amor entre Otelo y Desdémona. Más tarde aparece el tema de los celos y luego el tema de la naturaleza que es común a las tres oberturas del ciclo. Después, Dvořák dibuja con gran dramatismo el asesinato de Desdémona y el remordimiento de Otelo, seguido por su suicidio. Al desarrollo pleno de los temas sigue, coronando poderosamente la obra, una coda diabólica y furiosa, quizá poco característica del temperamento de Dvořák. Iniciada en 1891, la obertura Otelo fue terminada en 1892. Una buena muestra del aprecio que Dvořák sentía por esta trilogía sinfónica es el hecho de que remitió las partituras de las tres oberturas a su editor Fritz Simrock junto con el manuscrito de esa obra maestra que es su Sinfonía No. 9, Del nuevo mundo. Y para cerrar esta nota de la misma manera en que fue abierta, con un poco de trivia musical, va una breve y subjetiva referencia al tema que aparece en las tres oberturas de la trilogía. Poco después de escuchar por primera vez la obertura En el reino de la naturaleza e identificar el tema en cuestión, lo escuché transformado en el tema musical épico de la película Los vikingos, realizada en 1958 por Richard Fleischer y protagonizada por Kirk Douglas y Tony Curtis.