Mozart, Wolfgang Amadeus - Sinfonía No. 35 en re mayor, K. 385, Haffner

Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791)

Sinfonía No. 35 en re mayor, K. 385, Haffner

Allegro con spirito
Andante
Menuetto
Finale: Presto

No es muy común que en el catálogo de un compositor se encuentren dos obras con el mismo título. Cuando ello ocurre, el asunto puede prestarse a confusiones, mismas que deben ser aclaradas cabalmente en beneficio de los melómanos. Tal es el caso del catálogo de Wolfgang Amadeus Mozart, que contiene dos obras tituladas Haffner; una de ellas es una serenata, la otra es una sinfonía. La primera de estas obras, la Serenata Haffner, data del verano de 1776. Mozart la compuso como música festiva para ser interpretada durante la boda (realizada el 22 de julio de ese año) entre la señorita Elisabeth Haffner, hija del mercader, banquero y burgomaestre Sigmund Haffner, y el caballero Franz Xaver Späth. Se trata de una enorme obra para orquesta, en ocho movimientos y de casi una hora de duración, que incluye introducciones lentas para sus movimientos primero y último, y tres minuetos. Como bien lo indica Robin Golding en un ensayo sobre las serenatas orquestales de Mozart, los novios no podían haber imaginado un regalo más lujoso que esta gran serenata que es, por cierto, la mayor obra de Mozart en este género. La explicación relativa a la otra obra con el mismo título, la Sinfonía No. 35, Haffner, se debe a Neal Zaslaw, quien escribió lo siguiente:

A mediados de julio de 1782 Leopold Mozart le escribió a su hijo Wolfgang solicitándole una nueva sinfonía para acompañar las celebraciones con motivo del ascenso a la nobleza de un amigo de la infancia del joven compositor, Sigmund Haffner Jr. No se conoce la fecha exacta de las celebraciones, pero a partir de la correspondencia de Mozart se puede inferir que la nueva sinfonía fue interpretada en algún momento de agosto de 1782. Más tarde, Mozart revisó la partitura de la Sinfonía K. 385 para un concierto en Viena, eliminando la marcha, suprimiendo las repeticiones en el primer movimiento y añadiendo pares de flautas y clarinetes al primero y al último movimientos, primordialmente para reforzar los tutti. El concierto (o academia) de Mozart tuvo lugar el domingo 23 de marzo de 1783 en el Hofburgtheater. En un reporte del Magazin der Musik de Hamburgo se podía leer lo siguiente respecto a ese concierto: “*Viena, 22 de marzo de 1783. Esta noche el famoso Chevalier Mozart dio un concierto en el Teatro Nacional, donde se ejecutaron algunas piezas de su ya altamente admirado arte. El concierto fue honrado con una multitud excepcionalmente grande, y los dos nuevos conciertos y otras fantasías que Monsieur Mozart tocó en el fortepiano fueron recibidos con el mayor aplauso. Nuestro Monarca, quien, en contra de su costumbre asistió al concierto entero, así como el público en general, le ofrecieron un aplauso tan unánime como jamás se había escuchado aquí. Las entradas por el concierto se estiman en un total de 1600 florines”.

Más allá de la generosa taquilla y de la aprobación del rey, es evidente que el concierto en el que se estrenó la nueva versión de la Sinfonía Haffner fue un éxito, a pesar de que los cronistas (como consta arriba) se fijaron más en las proezas de Mozart como pianista. El propio compositor dio cuenta del éxito del concierto en una carta a su padre, en la que le decía:

El teatro no podía haber estado más lleno, y todos los palcos estaban también llenos. Pero lo que más me dio satisfacción fue que Su Majestad el Emperador estaba presente. ¡Por Dios, cómo estaba encantado y cómo me aplaudió! Es su costumbre mandar dinero a la taquilla antes de ir al teatro; de otra manera, yo hubiera tenido justificación para esperar una suma mayor, porque en realidad su deleite no conoció límites. El rey envió 25 ducados.

Los musicólogos, que suelen ser muy aficionados a dividir la obra de los compositores que estudian según diversos criterios, parecen estar de acuerdo en que con la Sinfonía Haffner se inició el período final, de auténtica y total madurez, en el catálogo sinfónico de Mozart. Después de la Sinfonía Haffner, Mozart ya sólo habría de escribir las sinfonías Linz, Praga, y la gran trilogía final del año de 1788, la formada por las sinfonías números 39, 40 y 41.