Chávez, Carlos - Sarabanda para cuerdas, de La hija de Cólquide

Carlos Chávez (1899-1978)

Sarabanda para cuerdas, de La hija de Cólquide

En más de una ocasión a lo largo de su carrera, Carlos Chávez fue atraído, por motivos diversos, hacia el mundo de la antigua Grecia. La primera de estas ocasiones se dio en el año de 1939, cuando se puso en escena en el teatro Orientación de la Ciudad de México la versión que Jean Cocteau realizó de la tragedia Antígona de Sófocles. Para esta puesta en escena Chávez compuso algunas secuencias que se utilizaron como música incidental durante la representación teatral. Estas secuencias, escritas para alientos, arpa y percusiones, son conocidas hoy como Apuntes para la Sinfonía. Chávez dividió estos apuntes en dos partes: Prólogo; Episodio y treno. Al año siguiente, sobre estos apuntes, Chávez compuso la primera de sus sinfonías, la que hoy conocemos como Sinfonía de Antígona, y que fue estrenada en el Teatro Hidalgo de la Ciudad de México, bajo la dirección del mismo Chávez. Poco después, en 1943, Chávez recibió un encargo que de nuevo lo puso en contacto con los temas de la Grecia clásica. La Fundación Coolidge de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos pidió a Chávez la realización de la música para el ballet La hija de Cólquide, que habría de ser estrenado por el Ballet de Martha Graham, personaje fundamental en la historia de la danza moderna y autora del argumento del ballet en cuestión. En su versión original, la música de Chávez para este ballet fue escrita para doble cuarteto de alientos y cuerdas: flauta, oboe, clarinete, fagot, dos violines, viola y violoncello. El ballet La hija de Cólquide constaba de nueve partes:

Preludio - Allegro - Lento - Allegro - Interludio - Encantamiento - Sarabanda - Pean - Postludio

El ballet no fue estrenado sino hasta 1946 en el Teatro Plymouth de la ciudad de Nueva York, y en el estreno llevó por títuloDark meadow, es decir, Praderaoscura. El mismo Chávez realizó después una reducción para piano de la música del ballet. Pero más importante que esta reducción fue el arreglo para orquesta que Chávez hizo de la música original del ballet, en 1943. Esta suite sinfónica de La hija de Cólquide reducía los nueve números originales a sólo cinco:

Preludio - Encantamiento - Sarabanda - Pean - Postludio

En lugar del doble cuarteto propuesto en la partitura original del ballet, Chávez realizó la suite para una orquesta compuesta por tres flautas, tres oboes, cuatro clarinetes, tres fagotes, cuatro cornos, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusiones, arpa y cuerdas. Es evidente que Chávez le tenía un gran aprecio a esta música suya, ya que además de la versión original y la suite, realizó también en 1943 otra suite, para doble cuarteto, sobre la música original, y el arreglo para orquesta de cuerdas de la Sarabanda. Por si ello fuera poco, los movimientos Allegro, Lento y Allegro de la partitura original, donde sólo tocaban las cuerdas, fueron convertidos por Chávez en su Cuarteto No. 3. Respecto al argumento del ballet, nos dice Roberto García Morillo, biógrafo de Chávez:

El argumento, de contenido simbólico, combina un tema mitológico griego con aspectos psicológicos generales, bastante complejos. Vemos al Hombre, más equilibrado, en su relación con la Mujer, representada por tres elementos diferentes y que alternativamente se complementan y se oponen entre sí: la Musa, la Mujer en su esencia más puramente humana, y la Furia, que representa el elemento siniestro, las pasiones negativas.

La Sarabanda de la suite de La hija de Cólquide fue escrita por Chávez, dentro del contexto del ballet, como un homenaje al musicólogo Carl B. Engel, director de la importante revista The Musical Quarterly y presidente de la editorial musical Schirmer. De ahí que las tres primeras notas del tema de la Sarabanda, do-si-mi, corresponden en la nomenclatura anglosajona (C-B-E) a las iniciales de Engel. Por cierto, Cólquide es una región del Asia Menor, actualmente situada en el extremo oeste de Georgia, y está limitada por el Mar Negro, las montañas del Cáucaso y Armenia. La suite sinfónica de La hija de Cólquide a la que pertenece la Sarabanda (danza solemne en compás ternario, típica de la suite barroca) fue estrenada en el Teatro de Bellas Artes el 13 de junio de 1947 con Carlos Chávez al frente de la Orquesta Sinfónica de México.