Ponce, Manuel M. - Poema elegíaco

Manuel M. Ponce (1882-1948)

Poema elegíaco

Nacido en la Ciudad de México y muerto en Madrid, el periodista y poeta Luis G. Urbina (1864-1934) fue también profesor, funcionario, editor, diplomático y director de la Biblioteca Nacional. Vivió una temporada en La Habana, y pasó los últimos años de su vida en la capital española. Fue también crítico de teatro, y su obra consta fundamentalmente de poemas, ensayos y narrativa. Este hombre de las letras mexicanas fue un amigo cercano de Manuel M. Ponce, como lo prueba el hecho de que en 1915 emprendieron juntos un viaje a Cuba, país donde el compositor habría de permanecer hasta 1917. En esa travesía, Ponce y Urbina fueron acompañados por el violinista mexicano Pedro Valdés Fraga. Una vez instalados en La Habana, Ponce y Valdés Fraga organizaron conciertos y veladas musicales, y el compositor fundó en la capital cubana una academia de música. La amistad entre Ponce y Urbina fue cercana y duradera, y sólo terminó con la muerte del poeta y periodista en 1934. Ese mismo año, Ponce concibió su Poema elegíaco para orquesta, en memoria de Luis G. Urbina.

Es interesante notar que para esas fechas, Ponce ya transitaba en su música por los caminos de la modernidad, lo que no le impidió imprimir al Poema elegíaco un claro tinte romántico. Esto se debe, según lo dijo el propio compositor, a que la obra le fue inspirada no sólo por su amistad con el poeta, sino también por las cualidades románticas de los poemas de Urbina. Así, Ponce incluyó en el Poema elegíaco algunos temas que había creado anteriormente y que, al parecer, habían sido escuchados por Urbina y eran de su gusto. En cuanto al carácter mismo de la obra, es posible dilucidarlo, al menos parcialmente, de la definición de elegía que hace Felipe Pedrell en su añejo DiccionarioTécnico de la Música. Dice así:

Elegía. Especie de poesía o poema corto de estilo plañidero, cantado, primeramente, en los funerales, usado después para celebrar las gestas de los héroes. La elegía se acomoda a toda clase de argumentos y especialmente a los amorosos. Elegía era entre los griegos una especie de Nome para las flautas.

Y, más precisamente, Pedrell anota dos entradas más adelante que un canto elegíaco es una composición vocal e instrumental de un carácter tierno y melancólico.

El Poema elegíaco de Manuel M. Ponce tiene un inicio hasta cierto punto oscuro, tanto por el registro orquestal utilizado por Ponce como por el entorno armónico del material musical. A medida que la música se desarrolla, la armonía se mueve en un ámbito que va desde el romanticismo tardío hasta el impresionismo, siempre con una expresión austera, y en un movimiento lento y pausado. La música llega a un breve clímax, acentuado por los metales y la percusión, y el episodio que sigue es de una expresión más robusta y, a la vez, más apasionada. La pasión cede, y el discurso vuelve a transitar por caminos semejantes a los del inicio de la pieza. De nuevo, el registro grave de la orquesta es inteligentemente utilizado por Ponce, y la pieza transcurre en una calma contemplativa (no exenta de cierta tensión) hasta sus últimas páginas. El final de la pieza ocurre en un ambiente lejano y quieto, de cualidades casi nórdicas.

El Poema elegíaco de Manuel M. Ponce fue estrenado el 28 de julio de 1935 en el Palacio de Bellas Artes, por la Orquesta Sinfónica de México. Veinte años después, como homenaje a Ponce (a quien admiraba mucho), el gran director de orquesta Erich Kleiber interpretó el Poema elegíaco del compositor mexicano en el primer programa de la temporada de conciertos de 1955.