Sinfonía No. 2 en do mayor, Op. 61*
Sostenuto assai -- Allegro ma non troppo
Scherzo: Allegro vivace
Adagio espressivo
Allegro molto vivace
Inmerso en el sufrimiento por distintos malestares mentales que lo aquejaron durante esta etapa de su vida, como la recurrente alteración de sus nervios, pánico a las alturas, incluso algunos decían que temía a los objetos filosos, y hasta alucinaciones sonoras, Schumann pudo lograr una breve sensación de alivio que le permitió comenzar a bosquejar esta sinfonía que demostraría todo lo contrario a sus síntomas: un bello testimonio musical de felicidad, optimismo y entusiasmo.
Poco después de una franca recuperación por una de estas crisis nerviosas, el compositor había dejado cierta evidencia con lo comentado en una carta a su amigo Félix Mendelssohn sobre que unos tambores y trompetas habían estado sonando en su mente, una de las probables muestras de su perturbado estado mental y alucinaciones auditivas.
Hacía pocos años atrás que Schumman se había casado con la prometedora pianista Clara Wieck, hija de su entonces profesor de piano Friedrich Wieck, quien se había inconformado por la diferencia de edades, entre otras causas, que al cabo de un tiempo terminó por aceptar. En medio de algunos de esos episodios mentales, la pareja decidió mudarse de Leipzig hacia Dresde, una ciudad más tranquila.
A finales de 1845, Schumman comenzó a trazar la sinfonía en pocas semanas de trabajo, pero la finalización, con ciertos retrasos por sus problemas de salud, le hizo tardar casi un año, aunque pudo terminarla gracias al apoyo que le había conferido su amigo Mendelssohn. Finalmente, la Sinfonía no. 2 en do mayor, op. 61 fue estrenada por la Orquesta de la Gewandhaus, dirigida por el propio Félix Mendelssohn, en Leipzig, en 1846, menos de un mes después de terminada, y días después, volvió a interpretarse con cambios y adición de trombones en algunos movimientos, con la que obtuvo una mayor aceptación.
En cada uno de los cuatro movimientos es notoria esa vitalidad que parecía perdida, propia de la inspiración entre sus episodios de enfermedad y sombras.
Después de esta intermitencia, Schumann volvió a recaer y su salud mental se deterioró. Hacia el final de su vida tuvo un intento de suicidio al arrojarse a las aguas del Río Rin en 1854. Sus últimos años los pasó en un asilo hasta su muerte, ocurrida en 1856.
