Alborada del gracioso
En el medio del quinto y último intento frustrado por obtener el Prix de Roma, una de las becas más prestigiosas de aquel entonces que otorgaba el gobierno francés para que estudiantes destacados pudieran prepararse en artes en la Academia de la capital italiana, Ravel compuso una suite de cinco piezas para piano bajo el nombre Miroirs (Espejos, en español) de la que forma parte Alborada del gracioso, la única de ellas que recibe su nombre originalmente en español, sin ser traducido. En 1918, volvería a la partitura original para orquestarla y que pudiera ser usada como ballet. Es probable que sea una de las más exitosas y de mayor trascendencia debido a que, aun en la actualidad, sigue siendo interpretada en salas de conciertos como una pieza orquestal independiente.
En Alborada del gracioso, violines y violonchelos usan de inicio la técnica de pizzicato, una forma de tocar las cuerdas con las yemas de los dedos como si imitaran el rasgueado de una guitarra. A ellos se unen, poco después, los instrumentos de viento, haciéndola una fiesta más española en la que aparecen, sin más, las castañuelas.
El estreno de la versión para orquesta de Alborada del gracioso ocurrió en París el 17 de mayo de 1919 por la Orquesta Pasdeloup bajo la dirección de Rhené-Baton.
La suite Miroirs está conformada por los movimientos Noctuelles (Polillas); Oiseaux tristes (Pájaros tristes); Une barque sur l'océan (Una barca en el océano); la mencionada Alborada del gracioso; y La vallée des cloches (El valle de las campanas). No es de sorprender que algunas composiciones de la música de Ravel hayan sido nombradas originalmente en español y reciban influencia o inspiración de ritmos y danzas más propios de España, como Bolero de las más reconocidas universalmente dentro de su catálogo, la comedia musical La hora española o bien, la suite orquestal Rapsodie espagnole, pues Maurice Ravel nació en la ciudad costera de Ciboure, al sur de Francia, con una madre criada en Madrid.
