RAVEL, MAURICE - Suite *Mamá la Oca*

Maurice Ravel (1875-1937)

Suite Mamá la Oca

Pavana de la Bella Durmiente
Pulgarcito
Laideronette, emperatriz de las pagodas
Conversación de la Bella y la Bestia
El jardín de las hadas

Si dedicamos tiempo a revisar música orquestal para las infancias, podríamos encontrar un extenso catálogo de partituras que se han vuelto imprescindibles y memorables, como “El Cascanueces” de 1892. No obstante, “Suite de Mamá la Oca” de Ravel destaca sobre ellas por haber sido dedicada especialmente a dos hermanos y, particularmente, debido a que su estreno, en la versión original no orquestal, fue interpretado por dos jóvenes en una sala de conciertos.

En medio del éxito de su carrera, el compositor francés mantenía una cercana relación con el matrimonio Godebski, Cyprian y Zofia, y especialmente con los hijos: Mimí y Jean, a quienes sentaba en su regazo para contarles cuentos infantiles y de hadas, iniciando con la frase de preámbulo al mundo de fantasía y sueños: “Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo...”, como dejara testimonio Mimí en su etapa adulta, como mecenas de artistas. En sus palabras, dejaba entrever que además de dedicárselas, el propósito de la primera composición de 1908 era que los pequeños hermanos pudieran interpretarla, aunque eso no llegaría a suceder.

La pieza concebida originalmente para piano a cuatro manos era Pavane de la Bella Durmiente, basándose en la conocidísima “La bella durmiente del bosque”, el primero de los cuentos clásicos infantiles que el escritor francés Charles Perrault (1628-1703), uno de los más grandes creadores literarios de cuentos infantiles, legara como “Cuentos de antaño”. La recopilación fue publicada en 1697 bajo el título “Les Contes de Ma mère l’Oye”, cuya traducción recurrente es “Cuentos de mi Madre, la Oca”. Se sabe que al perder a su esposa y un importante puesto en la Academia, Perrault se dedicaría a la educación de sus hijos.

Ravel retomó adicionalmente este nombre para su composición y añadiría otros cuatro para completar la suite que subtitularía como Cinco piezas infantiles. Junto con otras historias de D’Aulnoy, evoca los cuentos fantásticos de Pavana de la Bella Durmiente; Pulgarcito; Laideronette, emperatriz de las pagodas; Conversación de la Bella y la Bestia; y El jardín de las hadas.
Con la singularidad de su estreno, la suite fue interpretada el 20 de abril de 1910 por las adolescentes destacadas estudiantes de piano Jeanne Leleu y Genevière Durony en la sala de conciertos Gaveau en París, en un programa en el que Ravel tocaría una pieza de Debussy como parte del concierto inaugural de la Sociedad de Musical Independiente, misma que el compositor fundaría con otros colegas, como Fauré, a manera de protesta a la Sociedad Nacional de Música.

Como suele suceder con muchas de sus composiciones, Ravel regresaría a las partituras originales para orquestarlas, empresa que concretaría un año después, al tiempo que llegaría la oportunidad de llevarlas al ballet, para lo cual añadió un preludio, un nuevo episodio de apertura y cuatro interludios, en una función que presentó al público en enero de 1912 en el Teatro de las Artes con la participación del legendario bailarín Vaslav Nijinsky.

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