SIBELIUS JEAN - Sinfonía No. 1 en mi menor, Op. 39

Jean Sibelius (1865-1957)

Sinfonía No. 1 en mi menor, Op. 39

Andante ma non troppo-Allegro energico
Andante ma non troppo lento
Scherzo: Allegro ma non troppo
Finale quasi una fantasia

Hacia finales del siglo XIX predominaba un entorno convulso en el entonces Ducado de Helsinki. Un movimiento nacionalista finlandés adquiría cada vez más fuerza intentando enfrentar los planes del zar Nicolás II de incorporar esos territorios al imperio ruso y terminar con la autonomía de la que gozaban. Inserto en ese ambiente político de revueltas independentistas y férreas medidas por mantener controlada esa región fue que Sibelius compuso su primera sinfonía.

Si bien es cierto, no se conoce que Sibelius haya tomado partido por esa creciente lucha de liberación o participado en algún otro tipo de activismo, sus composiciones adquirieron ese cariz combativo y nacionalista por el contexto de este proceso histórico.

Es precisamente en 1898 mientras trabajaba en su primera sinfonía cuando desde el imperio ruso dictaban las políticas para esos territorios. El general retirado Nikolay Bobrikov fue nombrado gobernador del Ducado de Finlandia, dedicado entonces a imponer por la fuerza prácticas rusas, disolver al ejército finlandés y reducir los derechos de los finlandeses. Al poco tiempo, y con mayor concentración de poderes, reprimió los levantamientos usando arrestos, la censura, la destitución de funcionarios y el exilio de quienes se resistieran, hasta su trágico final ocurrido en 1904.

Estructurada con la forma tradicional de cuatro movimientos, el estreno de Sinfonía no. 1 en mi menor, op. 39 se llevó a cabo el 26 de abril de 1899 bajo la batuta de Sibelius en Helsinki. En el programa de ese concierto tuvo lugar de igual modo la presentación coral de Canción de los atenienses, recibida por los nacionalistas finlandeses como una invitación a la resistencia. Meses después, tras una protesta masiva, Sibelius contribuiría esa sensación patriótica al componer Música para recoger pensiones para la prensa para una representación de ciertos momentos históricos finlandeses dividida en un preludio y seis cuadros en el que finalizaría con Despierta Finlandia, retomado como himno para la lucha.

La buena acogida de la primera sinfonía en su país comenzó a darle prestigio por salas de conciertos en varias ciudades de Europa, entre ellas Estocolmo, Hamburgo y en París, interpretados por la Orquesta Filarmónica de Helsinki y dirigidos por el mismo compositor. Tres años después, llegaría su consagración que lo erigiría como pilar de la identidad cultural finlandesa y símbolo patriótico con Sinfonía no. 2 en re mayor, op. 43 a la que Robert Kajanus, director y fundador de esa Orquesta, contribuyera a otorgarle un espíritu de lucha ante la “rusificación” finlandesa.

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