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Haydn / Chaikovski

Director huésped

Un programa entre los espléndidos
estilos de madurez de Haydn y Chaikovski

Programa: 

Sábado, 25 de noviembre, 6:00pm
Centro Cultural Ollin Yoliztli, Sala Silvestre Revueltas

Domingo, 26 de noviembre, 12:30pm
Centro Cultural Ollin Yoliztli, Sala Silvestre Revueltas

GEORG MARK, director

FRANZ JOSEPH HAYDN - Sinfonía no. 100 en sol mayor, Hob. I: 100, Militar
PIOTR ILYICH CHAIKOVSKI - Sinfonía no. 4 en fa menor, Op. 35

Notas al programa: 

por Juan Arturo Brennan

Joseph Haydn (1732-1809)

Sinfonía No. 100 en sol mayor, Hob.I:100, Militar

Adagio – Allegro
Allegretto
Menuet. Trio: Moderato
Finale: Presto

Además de ser rico, variado, históricamente importante, interesante y atractivo, el catálogo sinfónico de Franz Joseph Haydn ofrece al melómano curioso una faceta adicional, que si bien es trivial no deja de ser divertida. Me refiero al hecho de que un número significativo de sus sinfonías llevan curiosos sobrenombres; algunos de ellos son originales y fueron generados en la época en que las sinfonías fueron compuestas, mientras que otros son muy posteriores y por lo general tienen que ver poco con la música. A manera de muestrario, va la lista de los sobrenombres asociados con 34 de las 104 sinfonías de Haydn:

Lukavec, La mañana, El mediodía, La tarde, Júpiter, El filósofo, Lamentación, Brukenthal, Aleluya, Hornsignal, Eco, El puño, Mercurio, Fúnebre, Los adioses, María Teresa, La pasión, Imperial, El maestro, El fuego, El distraído, La Roxelane, Tempora mutantor, Laudon, La caza, El oso, La gallina, La reina de Francia, Oxford, Sorpresa, El milagro, Militar, El reloj, Redoble de timbal, Londres.

Algunos de estos sobrenombres tienen que ver con las circunstancias en que las obra en cuestión fue compuesta; otros se refieren a lugares o personajes asociados a determinada sinfonía; algunos más aluden a alguna cualidad particular de la música misma; y otros son meros inventos de editores o promotores que creyeron que era más fácil promover y vender una sinfonía de Haydn si llevaba asociado un sobrenombre “curioso”. En el caso de la Sinfonía No. 100, el sobrenombre de Militar es auténtico, y fue plenamente aprobado por Haydn para la promoción pública de la obra. Lo militar le viene a esta sinfonía del uso que hace el compositor (en los movimientos segundo y cuarto) del triangulo, los címbalos y el bombo, considerados por aquel entonces como una fiel representación de la música de las bandas militares turcas. (No está de más recordar que entre los ilustres colegas de Haydn que intentaron recrear músicas “turcas” con estos instrumentos se encuentran Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791), en su ópera El rapto en el serrallo y Ludwig van Beethoven (1770-1827) en su música incidental para Las ruinas de Atenas.) Además de estos instrumentos, la orquestación de la Sinfonía No. 100 de Haydn incluye pares de flautas, oboes, clarinetes, fagotes, cornos, trompetas, timbales y la tradicional sección de cuerdas.

En el verano de 1793 Haydn compró una casa en el suburbio vienés de Gumpendorf, con la intención de dejarla como herencia a su esposa. En el otoño del mismo año el compositor llegó a un acuerdo con el empresario Johann Peter Salomon para realizar una segunda visita a Londres y, como parte del acuerdo, componer para él una segunda serie de seis sinfonías. En enero de 1794 Haydn dejó Viena para dirigirse a Londres para cumplir su compromiso con Salomon; hizo escalas en Passau y Wiesbaden y llegó a la capital inglesa el 4 de febrero. Fue en este período, entre 1793 y 1794, que Haydn compuso la Sinfonía No. 100; esta conocida obra del catálogo orquestal del compositor de Rohrau forma parte del grupo de 12 sinfonías (conocidas colectivamente como las sinfonías de Londres, de la 93 a la 104 de su catálogo) que escribió para Salomon, y que durante un largo tiempo fueron prácticamente las únicas de sus sinfonías en ser interpretadas de manera regular en conciertos sinfónicos.

En un breve comentario sobre las sinfonías maduras de Haydn, en el contexto de un amplio ensayo sobre el compositor y su obra, Jens Peter Larsen afirma que las sinfonías 93-104 compuestas para Londres están entre sus mejores logros de ese período. Larsen afirma que si bien estas sinfonías no presentan elementos novedosos en cuanto a forma y expresión, sí son especiales por una nueva concepción de “gran sinfonía”, basada sobre todo en la poderosa presentación de los materiales temáticos y en una nueva sonoridad asociada sin duda con las espléndidas orquestas y salas de conciertos que el músico austriaco tuvo a su disposición en Londres. Más específicamente, Jens Peter Larsen afirma:

Otra característica prominente es el uso de temas y motivos de una sencillez básica y de un atractivo inmediato. Ejemplos característicos de ello son el tema del Andante de la Sinfonía No. 94, Sorpresa (citado por el propio Haydn como una tonada popular en su oratorio Las estaciones), el tema principal del primer movimiento de la Sinfonía No. 100, Militar*, o el tema del Andante de la Sinfonía No. 101,* El reloj.

La Sinfonía No. 100 de Haydn fue ejecutada por primera vez en Londres el 31 de marzo de 1794. En el segundo movimiento de la obra el compositor utilizó materiales provenientes del Romance de uno de sus conciertos para un extraño instrumento conocido como lira organizzata, pariente cercano del hurdy-gurdy.

Piotr Ilyich Chaikovski (1840-1893)

Sinfonía No. 4 en fa menor, Op. 36

Andante sostenuto. Moderato con anima
Andantino in modo di canzona
Scherzo: Pizzicato ostinato
Finale: Allegro con fuoco

No sería exagerado afirmar que sinfonía de Chaikovski es una de las obras musicales mejor documentadas de todos los tiempos. Ello se debe no sólo a las múltiples anécdotas que la rodean, sino también al hecho de que el propio Chaikovski se encargó de proporcionar a la posteridad una gran cantidad de material respecto a esta sinfonía, fundamentalmente a través de su correspondencia con su amiga y protectora, Nadezhda von Meck. De hecho, en una de sus muchas cartas a la señora Von Meck, Chaikovski escribió un largo y complicado programa para su Cuarta sinfonía, en uno de esos delirios románticos a los que era tan propenso. Por lo general, esa detallada descripción de sinfonía suele citarse íntegra cuando se trata de comentar esta obra. Sin embargo, esa descripción narrativa sale sobrando si consideramos que, con o sin ella, sinfonía de Chaikovski es una de sus mejores obras, y ciertamente conserva su valor musical autónomo al margen de cualquier intención descriptiva. Por otra parte, quienquiera que haya oído las sinfonías de Chaikovski estará de acuerdo en que no son sinfonías programáticas al estilo de fantástica de Berlioz o algunas de las sinfonías de Mahler.

Chaikovski abordó la creación de esta obra en un período particularmente tormentoso de su existencia. En 1877 el compositor cometió uno de los mayores errores de su vida al casarse con Antonina Ivanovna Miliukova. Como era de esperarse, dada la clara inclinación homosexual de Chaikovski, el matrimonio fue un rotundo fracaso y sumió al compositor en una crisis de tal magnitud que lo hizo intentar suicidarse. Sólo la intervención de su hermano Anatol evitó que Chaikovski lograra quitarse la vida; se lo llevó a Suiza, donde el compositor tuvo el tiempo y el espacio necesarios para recuperarse de la aguda crisis. Fue durante este período que sinfonía se gestó, y Chaikovski dedicó la partitura a Nadezhda von Meck. En una carta a su protectora, el compositor ruso describió las circunstancias bajo las cuales compuso esta obra:

Era como un sueño, algo remoto, una extraña pesadilla en la que un hombre con mi nombre, mi rostro y mi conciencia actuaba como uno actúa en los sueños: de una manera inconexa, paradójica y sin significado alguno. Ese no era yo, en posesión de mis poderes de la lógica y la razón. Todo lo que yo hacía tenía el carácter de un conflicto enfermo entre la voluntad y la inteligencia, que no es otra cosa que la locura.

Además de esta breve pero significativa descripción de su estado de ánimo, Chaikovski obsequió a la señora Von Meck con una larguísima descripción de los sentimientos e imágenes asociados con sinfonía. De esa prolija descripción puede rescatarse una síntesis mínima que nos indicaría que, según el compositor, el primer movimiento simboliza el destino; el segundo, el anhelo; el tercero, la imaginación; y el cuarto, la resignación. Es evidente, por otra parte, que el compositor siempre tuvo una alta estima por esta obra, ya que constantemente hacía referencia a ella en su correspondencia. En otra carta dirigida a Nadezhda von Meck, Chaikovski escribió lo siguiente:

Me pregunta usted cómo manejo la instrumentación. Nunca compongo en abstracto, es decir, un pensamiento musical nunca aparece si no es bajo una forma externa adecuada. De este modo, invento la idea musical y la instrumentación simultáneamente. Así diseñé el Scherzo de nuestra sinfonía en el momento de su composición, exactamente como usted lo escuchó. Es inconcebible de cualquier otra forma que no sea en pizzicato. Si se tocara con arco, perdería todo su encanto y sería un simple cuerpo sin alma.

No deja de ser interesante el hecho de que, más adelante en esta misma carta, Chaikovski afirma ser un apasionado admirador del elemento nacional en todas sus expresiones: “En una palabra, soy ruso en toda la extensión del término.”

Esta afirmación de Chaikovski ciertamente podría prestarse a la polémica, ya que es evidente que entre todos los compositores rusos de su tiempo, Chaikovski fue el más europeo y el menos ruso, hecho que causó algunas fricciones entre él y el grupo de compositores nacionalistas conocido como Los Cinco, formado por Mili Balakirev (1837-1910), César Cui (1835-1918), Alexander Borodin (1833-1887), Modesto Mussorgski (1839-1881) y Nikolai Rimski-Korsakov (1844-1908). De hecho, Chaikovski llegó a afirmar que su Cuarta sinfonía estaba modelada sobre sinfonía de Beethoven, lo que demuestra que el compositor era plenamente consciente de que sus raíces musicales estaban más cerca de Viena que de San Petersburgo. sinfonía de Chaikovski fue estrenada en Moscú el 2 de febrero de 1878, bajo la dirección de Nikolai Rubinstein.