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Una celebración musical en Azcapotzalco

Director huésped

Un concierto lleno de música luminosa,
una celebración musical en Azcapotzalco.

Programa: 

Sábado 6, 18:00 horas\
Foro Cultural Azcapotzalco

Domingo 14, 12:00 horas\
Explanada de la Delegación Iztapalapa

ANTONIN DVORÁK Danza eslava en do mayor, Op. 46 No. 1

GIOACHINO ROSSINI Obertura de la ópera La urraca ladrona

PIOTR ILYICH CHAIKOVSKI Suite del ballet El lago de los cisnes, Op. 20

REINHOLD GLIÉRE Danza de los marineros rusos, del ballet La amapola roja

GEORGES BIZET Suite No. 1 de la ópera Carmen

  • Aragonesa
  • Intermezzo
  • Los toreadores

JOHANN STRAUSS JR. Vals Emperador Op. 437

Polka Rayos y truenos, Op. 324

JOSÉ PABLO MONCAYO Huapango

Jesús Medina, director

Notas al programa: 

por Juan Arturo Brennan

ANTONIN DVORÁK (1841-1904)

Danza eslava en do mayor, Op. 46 No. 1

El término “eslavo” se refiere a un grupo étnico de características lingüísticas y culturales específicas, cuya presencia puede encontrarse en las naciones que hoy conocemos como Rusia, Polonia, Eslovaquia, la República Checa, Bulgaria y los países de lo que fue Yugoslavia.

Antonin Dvorák, originario de lo que hoy es la República Checa, compuso numerosas obras en las que se refiere al espíritu eslavo. Entre estas obras destacan las dos series de Danzas eslavas: la primera serie de ocho danzas fue escrita en 1878 y lleva el número de Opus 46. La segunda serie, también de ocho danzas, data de 1886 y es conocida como el Opus 72 del catálogo de Dvorák. Quienes han analizado a conciencia las Danzas eslavas afirman que de las 16 danzas que conforman ambas series, once son danzas checas, mientras que las otras cinco provienen de Serbia, Polonia y Ucrania. De la primera serie, siete de las ocho danzas son checas y sólo la número dos tiene otro origen.

En todas las Danzas eslavas de ambas series se descubre una orquestación brillante y extrovertida, con una especial atención en el manejo de los alientos-madera. Ambas series de Danzas eslavas fueron compuestas originalmente para piano a cuatro manos y más tarde orquestadas por el mismo Dvorák. No deja de ser curioso el hecho de que casi nunca se tocan estas brillantes danzas como parte integral de un concierto sinfónico; se tiene por costumbre, en cambio, interpretarlas como encore, como piezas fuera de programa, pero lo cierto es que estas pequeñas joyas de la música bohemia (eslava, claro) bien valen la pena de ser escuchadas en su totalidad y por sus propios méritos.

GIOACHINO ROSSINI (1792-1868)

Obertura de la ópera La urraca ladrona

¿De qué trata la historia que nos cuenta la ópera La urraca ladrona, de Gioachino Rossini? Veamos:

En un pequeño pueblo francés, la joven Ninetta es sirvienta en una casa en la que han desaparecido algunos objetos de valor. Por supuesto, la primera sospechosa es ella. En medio de los enredos causados por la desaparición de esos objetos y las acusaciones en contra de Ninetta, resulta que el padre de la joven es un desertor del ejército. El padre aparece en escena y da a Ninetta una cuchara de plata (en algunas puestas de la ópera es un anillo) para que la venda y obtenga dinero para él. La venta de la cuchara hace aumentar las sospechas sobre Ninetta, y cuando la ley está a punto de caer con todo su rigor sobre la muchacha, se descubre cerca de la casa un escondite en el que se hallan todos los objetos robados y, junto al escondite, al verdadero ladrón: una urraca parlanchina. Al final, como en toda ópera cómica que se respete, todo se aclara y la felicidad es completa: Ninetta se casa con su novio, Giannetto, y el padre de la muchacha es exonerado por el ejército.

La ópera en dos actos La urraca ladrona (cuyo título original en italiano es La gazza ladra) fue estrenada en el teatro de La Scala en Milán el 31 de mayo de 1817, con gran éxito.

PIOTR ILYICH CHAIKOVSKI (1840-1893)

Suite del ballet El lago de los cisnes, Op. 20

En el verano de 1871 Piotr Ilyich Chaikovski (1840-1893) realizó una visita familiar que tuvo como consecuencia que el compositor escribiera una pequeña suite de danzas para sus sobrinos. Años más tarde, en 1875, el Teatro Bolshoi encargó a Chaikovski la composición de un ballet, y a partir de ese encargo algunos fragmentos de la suite escrita para los sobrinos fueron transformados por el compositor en la materia musical de El lago de los cisnes, cuyo título original en ruso es Lebedinoye ozero. El argumento de este ballet es, sin duda, uno de los más conocidos cuentos fantásticos.

El príncipe Sigfrido, al cumplir los 21 años, debe pensar en elegir esposa, casarse y sentar cabeza. La ocasión de la elección será su fiesta de cumpleaños. Después de la premonitoria aparición de un grupo de hermosos cisnes, Sigfrido se encuentra con la Reina de los Cisnes, quien le cuenta su triste historia. Ella es en realidad Odette, y bajo el influjo de un encantamiento del mago Rothbart ha sido convertida en cisne junto con su séquito. Odette sólo recupera su forma humana entre la medianoche y el amanecer; el resto del tiempo su destino es ser la Reina de los Cisnes, hasta que un amor puro y eterno la redima del maleficio. De inmediato, Sigfrido ofrece a Odette su amor eterno y se dispone a anunciar su compromiso con ella durante la fiesta. Sin embargo, las buenas intenciones de Sigfrido son frustradas por el mago Rothbart, quien tiene una hija, Odile, que es idéntica a Odette. Usando sus malas artes, Rothbart hace que sea Odile la que aparezca en el baile en honor de Sigfrido. El príncipe es engañado por Odile, y es la hija del mago la que recibe la promesa del amor eterno de Sigfrido. Después del tradicional ciclo de engaño y decepción y descubrimiento y remordimiento y recriminación, resulta que el amor entre Sigfrido y Odette es ya imposible, y la situación, irreconciliable. Sigfrido y Odette mueren en el lago, y su amor se realiza sólo en la muerte.

El ballet El lago de los cisnes de Chaikovski, uno de los ballets más famosos de la historia, fue estrenado el 4 de marzo de 1877 en el Teatro Bolshoi, con coreografía de Julius Reisinger. Este estreno resultó un fracaso, y no fue sino hasta el 15 de enero de 1895, cuando se presentó una nueva versión con coreografía de Lev Ivanov y Marius Petipa, que El lago de los cisnes obtuvo la fama y la popularidad de que goza hasta nuestros días, mismas que dependen en gran medida de la música de Chaikovski.

REINHOLD GLIÉRE (1875-1956)

Danza de los marineros rusos, del ballet La amapola roja

El argumento del ballet La amapola roja (Krasniy mak, en ruso) está basado en un libro de Mikhail Kurilko, quien por cierto diseñó la escenografía para el estreno del ballet. El ballet La amapola roja está dividido en tres actos, y narra la historia de un amor imposible. Un barco ruso ancla en un puerto chino y el capitán se enamora de Tao-Hoa, bailarina de una casa de té. El conflicto central del ballet se da a través de dos elementos de discordia: el primero de ellos es el celoso guardián de la bailarina y el segundo es la presencia de los coolies como parte importante del argumento. Los coolies eran los obreros chinos que, en el período colonial del siglo XIX, trabajaban para los colonizadores en condiciones atroces. Así, la inclusión del asunto de los coolies en el ballet le da a la obra un interesante cariz político, histórico y social.

A medida que se desarrollan los conflictos planteados por el amor del capitán ruso hacia la bailarina china, una amapola roja se convierte en el símbolo de la libertad y del amor de Tao-Hoa por el marinero. Y a pesar de que hay quienes prefieren los finales felices, La amapola roja no lo tiene. El desenlace del argumento está marcado por la muerte de Tao-Hoa a manos de su celoso guardián; simbólicamente, la bella bailarina muere estrujando la amapola roja entre sus dedos.

La amapola roja se estrenó el 14 de junio de 1927 en el Teatro Bolshoi y de inmediato tuvo un gran éxito. En los diez años siguientes, plenamente establecido en el repertorio del Ballet Bolshoi, La amapola roja se presentó más de 300 veces. De la suite de este ballet destaca un número que se ha hecho famoso como pieza independiente, y que aparece con frecuencia en las colecciones de piezas extraídas de partituras de ballet. Se trata de la exuberante Danza de los marineros rusos, que se baila al compás de una melodía rusa conocida como Yablochko, que quiere decir manzanita.

GEORGES BIZET (1832-1875)

Suite No. 1 de la ópera Carmen

*Aragonesa*

*Intermezzo*

*Los toreadores*

No deja de ser interesante saber que Carmen, una de las óperas más queridas y populares del repertorio, fue recibida fríamente la noche de su estreno en la Ópera Cómica de París el 3 de marzo de 1875. De hecho, este fracaso parcial de su ópera afectó tanto a Georges Bizet que su salud se deterioró rápidamente y murió tres meses después, a la tierna edad de 36 años.

El libreto de Carmen fue escrito por Henri Meilhac y Ludovic Halévy, y está basado en una muy buena novela corta de Prosper Merimée. La acción se lleva a cabo en Sevilla, alrededor de 1820, y trata de un triángulo amoroso formado por la bella y rebelde cigarrera Carmen, el soldado José, y el torero Escamillo. Voluble y caprichosa, Carmen va y viene entre José y Escamillo, y las pasiones y celos que provoca en ellos conducen a un final trágico en el que José mata a Carmen después de que Escamillo ha triunfado en la plaza de toros.

La virtud principal de la ópera Carmen es que está llena de melodías memorables, razón por la cual al paso del tiempo se han realizado numerosos arreglos, transcripciones y variaciones sobre ellas. Entre todas estas transformaciones de la música original de Carmen, una es especialmente atractiva: la partitura de ballet escrita por Rodion Shchedrin (1932-) para un ensamble de cuerdas y percusiones, estrenada en 1967 en el Teatro Bolshoi con la legendaria bailarina Maya Plisetskaya en el papel de Carmen.

JOHANN STRAUSS JR. (1825-1899)

Vals Emperador Op. 437

Polka Rayos y truenos, Op. 324

De la numerosa y muy musical familia vienesa de los Strauss, Johann Jr. (hijo de otro Johann menos famoso) fue el compositor más prolífico, y sin duda el que llevó al vals vienés a su punto más alto de desarrollo musical y de popularidad. En contra de la voluntad paterna, el joven Strauss estudió violín y composición por su cuenta y muy pronto estaba dirigiendo su propia orquesta, tocando música suya y de su padre. A la muerte de Johann Strauss Sr., el hijo fundió la orquesta de su padre y la suya propia en una sola, y con el nuevo grupo realizó exitosas y muy productivas giras de conciertos por Alemania, Polonia, Rusia, Inglaterra, Francia y los Estados Unidos. El joven Strauss compuso más de 200 valses que en realidad son, cada uno de ellos, una cadena de valses formados por melodías fáciles y agradables, precedidas en ocasiones por preludios de corte dramático y cerradas con brillantes codas. Si bien son sus valses lo que le ha dado fama duradera a Johann Strauss Jr., es preciso recordar que durante su prolífica carrera compuso numerosas obras en otros géneros (sobre todo polkas y marchas), la mayoría de ellas hábilmente orquestadas y en general designadas con títulos muy descriptivos, que aludían a asuntos muy en boga en la Viena de fines del siglo XIX: Polka champaña, Polka pizzicato, Marcha egipcia, Bombones de Viena, Vida de artista, Rosas del sur, Truenos y relámpagos, Cuentos de los bosques de Viena, Vino mujeres y canto y muchísimas otras. Dato curioso: la obra más famosa de Johann Strauss Jr., que es el hermoso vals El Danubio azul, fue escrita originalmente en una versión coral que no tuvo mayor éxito. En una ocasión, el compositor francés Jacques Offenbach (1819-1880), especialista en operetas, visitó Viena para supervisar la producción de algunas de sus obras. Al contacto con Offenbach, Strauss decidió dedicar su talento a la composición de operetas, y escribió 16 obras de este género, entre las cuales sólo dos permanecen en la memoria y el repertorio: El murciélago y El barón gitano.

JOSÉ PABLO MONCAYO (1912-1958)

Huapango

Sin duda, el Huapango de José Pablo Moncayo es la obra musical más famosa de México. Para esta espléndida, brillante, siempre luminosa obra orquestal, Moncayo elaboró y transformó los temas de tres huapangos alvaradeños, citados en una nota por el musicólogo Otto Mayer-Serra: El Siquisirí, El Balajú y El Gavilancito. Ante la posibilidad (también fascinante) de escuchar estos sones en sus versiones originales, uno puede darse cuenta de que Moncayo hizo mucho más que citar textualmente los huapangos. De hecho, su trabajo de elaboración es muy rico y variado, y el detalle más claro de su apego a la forma original del son jarocho está presente en la sección final de la obra, cuando la trompeta y el trombón dialogan retadoramente, cual si fueran dos copleros alvaradeños. La diferencia fundamental es que la trompeta y el trombón, en vez de intercambiar sutiles insultos y otras cuestiones de doble y hasta triple sentido, intercambian brillantes frases musicales. Por cierto: además de los tres sones citados por Mayer-Serra, es posible detectar en el Huapango de Moncayo la presencia fugaz de fragmentos de algunos otros, en particular El pájaro cu.

El Huapango, noble obra que ha sufrido muchos abusos y excesos a lo largo del tiempo, se estrenó el 15 de agosto de 1941, con la Orquesta Sinfónica de México dirigida por Carlos Chávez.