VON WEBER, CARL MARIA - Turandot, J. 75

Carl Maria von Weber (1786-1826)

Turandot, J. 75*

Obertura
Marcha

Si usted se acerca sigilosamente a un melómano y le susurra al oído la palabra “Turandot”, le aseguro que hay un 98.63% de probabilidades de que el mencionado melómano sonría ampliamente, entorne los ojos y murmure complacido: ¡Ah, la gran ópera de Puccini!” Y al melómano en cuestión no le faltará razón… pero sí le faltarán algunos datos o, para mejor decirlo, algunas opciones, porque:

  • Turandot (1762) es una pieza teatral de Carlo Gozzi.

  • Turandot (816) es un Singspiel de Franz Danzi.

  • Turandot (1904-1905) es una suite orquestal de Ferruccio Busoni.

  • Turandot (1917) es una ópera del mismo Ferruccio Busoni.

  • Turandot (1920) es una música incidental de Wilhelm Stenhammar.

  • Turandot (1926) es la mencionada ópera de Giacomo Puccini.

  • Turandot (1953-1954) es una pieza teatral de Bertolt Brecht.

En esta breve lista de la ubicua princesa china (porque eso es lo que era, aparentemente, Turandot) cabe una aclaración: Puccini murió en 1924 dejando inconclusa su ópera, de modo que 1926 es el año en que Franco Alfano la concluyó a partir de los apuntes de Puccini. Y entonces, Carl Maria von Weber, ¿dónde embona en los asuntos de la princesa Turandot? La pregunta la responde parcialmente su catálogo, a través de la entrada correspondiente, que se encuentra bajo el rubro de Otras obras escénicas. La entrada dice, de manera clara, precisa y escueta:

J. 75 Turandot, Princesa de China (Gozzi, trad. Schiller), música incidental, Stuttgart, septiembre 1809 (Berlín, 1818) (obertura, seis números instrumentales)

El año 1809 fue especialmente turbulento para Weber. Un dinero para comprar caballos, deudas impagas, préstamos, demandas legales, prisión en una posada, exilio… aventuras poco propias de un compositor tan ilustre. El caso es que en medio de todas estas peripecias, Weber recibió un encargo de su colega Franz Danzi (1763-1826) para componer música incidental para una puesta en escena de lo que coloquialmente se llama “la Turandot de Schiller”, pero que en realidad es, como lo señala la enciclopédica entrada arriba citada, una traducción/adaptación de Schiller al alemán de la pieza teatral en italiano de Gozzi. Ocurrió que Danzi trabajaba como Kapellmeister al servicio del rey Federico I de Württemberg en su corte de Stuttgart, y como al pobre Weber lo habían contratado para un trabajo burocrático como secretario, Danzi fue generoso y lo puso a componer encargándole esta música para el teatro.

El dato literario-teatral original dice que entre 1710 y 1712, el caballero François Petis de la Croix redactó una serie de narraciones de origen oriental diverso y las publicó bajo el título de Los mil y un días. De uno de esos cuentos, aparentemente de origen persa, Gozzi tomó la línea argumental básica para escribir su pieza Turandot, que se inserta cabalmente en la corriente escénica conocida como commedia dell’arte. La Turandot de Gozzi se estrenó el 22 de enero de 1762 en el Teatro San Samuel de Venecia. En un texto de Philip Spitta y John Warrack sobre la música de Weber se lee lo siguiente:

Su música incidental para la Turandot de Schiller consiste en una obertura y seis movimientos, todos ellos basados en un* air chinois* (‘aire chino’) que encontró en el Diccionario de música de Rousseau. El número más notable, después de la obertura, es la marcha fúnebre, que presenta una orquestación interesante.

En otras fuentes se afirma que después de descubrir ese air chinois, Weber compuso una Obertura china, que solo más tarde incorporó a la música incidental para Turandot. Otros documentos indican que la Obertura china original se perdió después de haber sido estrenada en Breslau en 1806, y que Weber la reconstruyó para incluirla en la música incidental. En un libro sobre su ilustre padre, el Barón Max Maria von Weber escribió esto:

...su Obertura china que, en una forma más suave, despojada de ciertas monstruosidades orquestales, fue más tarde colocada como una apropiada obertura a la fantástica obra de Schiller sobre Turandot.

Honestamente, yo preferiría escuchar la versión original, precisamente para descubrir (y muy probablemente disfrutar) esas monstruosidades orquestales.