Yoo - Tsang: Saint-Saëns, Concierto para violonchelo 1
Esta página documenta un concierto pasado.
Información: ¡Concierto precedido por música de cámara en el LOBBY!
Solista y músicos de la OFCM tocan una obra música de cámara antes del concierto. Disfruta nuestro programa de preconciertos.
Sábado 16 de mayo, 17 horas
Domingo 17 de mayo, 11:30 horas
Vestíbulo de la Sala Silvestre Revueltas
SCOTT YOO, violín
ADRIENNE GALFI, violín
HENRY ARÉVALO, viola
BION TSANG, violonchelo
Ludwig Van Beethoven - Cuarteto para cuerdas en do menor, op. 18/4
Sábado 16 de mayo, 18 horas
Domingo 17 de mayo, 12:30 horas
Sala Silvestre Revueltas
SCOTT YOO, director
BION TSANG, violonchelo
José F. Vásquez (1896 - 1961) Intermezzo de El Mandarín
Intermezzo de El Mandarín
Durante alguna visita a casa de su abuela, el director de orquesta Rodrigo Elorduy recuerda haberse encontrado por primera vez con este Intermezzo a través del libro “100 biografías en la historia de la música” de Guillermo Orta Velázquez (Olimpo, 1970), de clásica portada con unas partituras sobre un fondo amarillo claro. Hojeando, leyó asombrado en las páginas 269 y 270 una cita del maestro Manuel M. Bermejo:
“Para mi modo de sentir, los tres trozos orquestales más bellos que se han escrito en México son: el Intermezzo de Atzimba de Ricardo Castro, el Andante para instrumentos de arco de Rafael J. Tello y el Intermezzo de ‘El Mandarín’ de José F. Vásquez”.
Esa descripción del pedagogo, libretista y compositor del Himno de la UNAM motivó el interés del director orquestal por investigar este fragmento perteneciente al drama lírico en un acto de 1923, estrenado un 3 de abril de 1927, obra del compositor nacido en Arandas, Jalisco, y autor de unas 200 obras, entre óperas, sinfonías, conciertos para piano y orquesta, violín y orquesta, poemas sinfónicos, lieder, cantatas, un réquiem, un ballet y abundante música de cámara. Con los años, descubriría mucho más.
No obstante, a casi un siglo de aquella representación teatral y tras la muerte del compositor hace más de 60 años, diversos inexplicables motivos llevaron a dispersar varias de las partituras que conformaban el catálogo de quien fuera director internacional de orquesta, académico y fundador de la OFUNAM y la Facultad de Música de la Universidad. En una batalla contra el olvido, con la búsqueda por 40 años de sus textos musicales, algunos fueron encontrados por José J. Vásquez, hijo del compositor, en bazares de la Lagunilla, en tianguis en Madrid y Buenos Aires y, otros más, se encontraron por una segunda ocasión con Rodrigo Elorduy, quien recibió el encargo de rescatar ese mismo fragmento para interpretarlo, nuevamente, por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México en 2022. Así lo relata.
“Ese Intermezzo lo rescaté porque estaba totalmente en un manuscrito, por algunos lugares ilegible. A través de un amigo, Ángel Ramírez, el hijo del compositor me hizo llegar unas fotos desde Barcelona del manuscrito original y lo empecé a trabajar, a digitalizarlo, a realizar el full score y todas las partes; de hecho, no había particellas, solo había un manuscrito del full y… ¡es una obra preciosa! ¡me encantó! Tuve la suerte de toparme con ella, de rescatarla, de hacer todas las particellas, la partitura del director e hice una edición de corazón”.
En este fragmento, “que no le pide nada a los grandes intermezzos de ópera y está a la altura de los de Mascagni, Puccini y Leoncavallo”, considera Elorduy, trabajó minuciosamente observando detalles en el manuscrito para descubrir notas rápidas y pequeñas en la cuerda en un pasaje mágico y basarse en un tema de corte dramático compuesto en do menor. “El Mandarín” forma parte de Triada exotista de su producción operística junto con “Citlali” y “El Rajáh”.
A partir de esa recuperación, Rodrigo Elorduy sigue trabajando en otras obras autoría de José F. Vásquez, como la Sinfonietta, de la que cuenta únicamente con las particellas, y unas canciones para soprano y cuerdas.
Su labor al frente de diversas agrupaciones orquestales se ha extendido a volver a dar vida a otras composiciones que parecían quedar perdidas, como Misa de réquiem de Arnulfo Miramontes (1882-1960); Sinfonía en fa menor de Aurelio Barrios y Morales (1880-1943) y obra para piano de Gustavo Morales.
“Me ha apasionado ese tema del rescate de obras mexicanas, que están en manuscrito o están olvidadas o están perdidas, me encanta encontrarlas y presentarlas en concierto (…) Lo más importante de rescatar una obra es que se toque, que se ejecute, y ese es el fin último”, concluye.
En el programa de este concierto volverá a interpretarse por la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México para mantener en el repertorio a una de las composiciones recuperadas de quien fuera llamado “uno de los grandes fantasmas de la música mexicana” y conferirle el sitio privilegiado que merece el compositor.
Camille Saint-Saëns (1835-1921) Concierto para violonchelo no. 1 en la menor, op. 33
Concierto para violonchelo no. 1 en la menor, op. 33
En la actualidad, Camille Saint-Saëns es considerado uno de los referentes de la música sinfónica francesa de finales del siglo XIX, sólido en la defensa de la tradición de su país, quien seguía la herencia que dejaron compositores como Charles Gounod (1818-1893) y que continuaría, por ejemplo, Gabriel Fauré (1845-1924), uno de los alumnos más destacados de su recién creada Sociedad Nacional de Música, cuyo propósito sirvió lo mismo para posicionar a los nuevos compositores como para promover las obras francesas frente al dominante escenario del repertorio alemán, con ciertas reservas por la reciente derrota de la guerra contra Prusia.
Aunque gozaba de cierta reputación por su trayectoria, aún se percibía un tipo de rechazo, por tanto, no recibía la aprobación plena de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, un círculo de conservadores que lideraban presentaciones orquestales. Extrañamente, recibió apoyo necesario para programar este primer concierto para violonchelo desde las propias entrañas de ese grupo.
Saint-Saëns mantuvo una cercana relación amistosa y dedicó la partitura al parisino Auguste Tolbecque (1830-1919), reconocido violonchelista y compositor, quien posteriormente sería fabricante de violines, restaurador y coleccionista de instrumentos y pedagogo, descendiente de una reconocida familia de directores de orquesta, compositores y violinistas originarios de Bélgica afincados en Francia desde décadas atrás consolidando su privilegiada posición, y cuyo padre fue Auguste-Joseph Tolbecque (1801-1869), violinista en la orquesta de la Ópera de París por casi una década y miembro fundador de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio.
En este primer concierto, el compositor mantuvo la estructura convencional para los instrumentos solistas en tres movimientos: I. Allegro non troppo; II. Allegretto con moto y III. Tempo primo; no obstante, se desarrolla en uno solo continuo que no tiene pausas entre sí y cada uno se interpreta en diferente tempo. Como otra de sus particularidades, asoma plenamente el protagonismo del violonchelo que es antecedido por una brevísima introducción de la orquesta tras un acorde apenas al iniciar el primer movimiento y que cede paso al muy variado diálogo musical entre ambas partes.
Concierto para violonchelo y orquesta fue estrenado en enero de 1873 con el propio Tolbecque como solista, quien puso de manifiesto sus grandes habilidades con el instrumento, acompañado por la Orquesta de la Sociedad de Conciertos en el Conservatorio de París, dirigido por el violinista y compositor Édouard Deldevez (1817-1897). La obra fue bien acogida por su innovación estructural y fortaleció la presencia del compositor colocándolo en el lugar de respeto con que ahora cuenta.
Esta obra, de las dos que compuso Saint-Saëns para violonchelo, se encuentra pedagógicamente entre los mayormente utilizados como una prueba para estudiantes, así como en audiciones, debido a que requiere un mayor dominio tanto de la técnica como de la utilización de diversos elementos musicales, demostrando habilidad y explorando la amplitud de su riqueza sonora.
Allegro non troppo - Animato - Allegro molto - Tempo I
Allegretto con moto - (cadenza) - Tempo I - Un peu moins vite
Molto allegro
Nikolai Rimski-Korsakov (1844-1908) Scheherazade, Op. 35
Scheherazade, Op. 35
Al cobijo de otra cálida velada, salpicada de titilantes estrellas asomadas por curiosidad desde su lejanía, es la tierna caricia de la tenue luz de unas antiguas lámparas la que revela entre las sombras a la pareja con sus caftanes de lujosa seda de Oriente. Cómodamente posado sobre finas alfombras en la imponente y exquisita habitación de su palacio, el sultán Shariar se mantiene atónito, con los ojos bien abiertos y el oído expectante, absorto en un relato que sucede a otro y a otro más, deleitado por el dulce néctar de las palabras de Scheherazade por horas y horas durante las noches, cientos de noches, quizá mil, por las mil y una noches.
La elocuencia de la hija mayor del visir conduce los fascinantes cuentos dejándolos a medio camino entre la intriga y suspenso hasta que rompe el alba, con la promesa de continuar a la noche siguiente. Su astucia la ha salvado de la horrible venganza del sultán quien, motivado por la ira del engaño de su primera esposa con su esclavo amante, desenvainó su alfanje y le arrebató la vida a cada mujer con quien se ha casado noche tras noche, creyendo así, no lo traicionarán de nuevo. El ingenioso plan de Scheherazade era convencer a su padre de casarse con el sultán y evitar el trágico destino a otras inocentes doncellas, manteniendo en vilo sus relatos sin llegar a un final.
De la extensa serie de historias, relatos, leyendas y más, tan diversas y difusas en autoría y épocas, algunos con personajes relacionados con otros cuentos, convertidas en un clásico de la literatura universal, Rimski-Kórsakov no seleccionó varios para musicalizarlos, sino retomó la forma de contarla para conducir la composición de la suite conformada por cuatro movimientos conectados entre sí y que es narrada por un violín y, a veces un arpa solista, que representan a Scheherazade.
En las escenas, El mar y el barco de Simbad inicia con la evocación de la crueldad del sultán y luego interviene el relato de la protagonista, dando paso al tema que parece dar la sensación de balanceo por el oleaje del intempestivo mar; en La historia del príncipe Kalendar comienza igualmente con el violín solista para seguir con el fagot dando voz al príncipe y, más adelante, un llamado a la batalla con las cuerdas y metales; El joven príncipe y la joven princesa recrea una escena de amor entre las cuerdas y el clarinete y, para finalizar, Festival en Bagdad. El mar. El barco se estrella contra un acantilado coronado por un guerrero de bronce presenta todos los temas anteriores y no concluye con el naufragio, sino con el relato del violín solista… para continuar la noche siguiente.
“Todo lo que deseaba era que, si el oyente disfrutaba de mi obra como música sinfónica, se llevara la impresión de que se trataba, sin duda, de una narración oriental de numerosas y variadas maravillas de cuento de hadas, y no simplemente de cuatro piezas interpretadas una tras otra y compuestas sobre la base de temas comunes a los cuatro movimientos. ¿Por qué, entonces, si ese es el caso, mi suite lleva precisamente el nombre de Scheherazade? Porque este nombre y el título Las mil y una noches evocan en la mente de todos Oriente y las maravillas de los cuentos de hadas; además, ciertos detalles de la exposición musical sugieren que todas estas son diversas historias de una misma persona entreteniendo con ellas a su severo marido”, explicó el compositor en su libro “Mi memoria musical”, publicado en 1906.
Fuera de las páginas de esa literatura, Rimski-Kórsakov dirigió el estreno de su suite sinfónica hacia finales de 1888 en San Petersburgo y, a partir de entonces, se convirtió en una de sus obras más significativas y, al mismo tiempo, indispensable en el repertorio de las agrupaciones sinfónicas.
El mar y el barco de Simbad
La historia del príncipe Kalendar
El joven príncipe y la joven princesa
Festival en Bagdad. El mar. El barco se estrella contra un acantilado coronado por un guerrero de bronce
Scott Yoo
Director(a)
Scott Yoo es director principal y director artístico de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México y director musical del Festival Mozaic. Es también anfitrión y productor ejecutivo de la nueva serie de PBS Now Hear This, primera serie sobre música clásica en la televisión estadounidense agendada para prime time en 50 años. Es director del festival de música de Colorado College y fundador del Medellín Festicámara, programa de música de cámara que reúne a artistas de talla mundial con jóvenes músicos desfavorecidos.
En el último año, el Mtro. Yoo dirigió la London Symphony Orchestra y la Royal Scottish National Orchestra en grabaciones para Sony Classical. Ha dirigido las sinfónicas de Colorado, Dallas, Indianápolis, Nuevo Mundo, San Francisco y Utah, y a la Orquesta de Cámara de St. Paul tanto en su festival propio, el Elliott Carter, como en su debut en el Carnegie Hall. En Europa ha dirigido la English Chamber Orchestra, la City of London Sinfonia, la Britten Sinfonia, la orquesta filarmónica de Radio Francia, el ensamble orquestal de Paris, la Odense Symphony y la Sinfónica Nacional de Estonia. En Asia el Mtro. Yoo ha dirigido la Orquesta sinfónica Yomiuri Nippon en Tokio, la Filarmónica de Seúl y Filarmónica de Busan en Corea.
Como defensor de la música de nuestro tiempo, Yoo ha estrenado 71 obras de 38 compositores. Con la orquesta de cámara Metamorphosen, grabó American Seasons de Mark O'Connor para Sony Classical; con la orquesta de cámara John Harbison, trabajando con la soprano Dawn Upshaw para Bridge Records, consiguieron la nominación al National Public Radio Performance Today; y los ciclos de canciones de Earl Kim con las sopranos Benita Valente y Karol Bennett para el sello New World, grabación que recibió el Critics Choice en el New York Times. Otros de sus proyectos de grabación incluyen la obra integral para orquesta de Earl Kim con la Orquesta Nacional de Irlanda RTE para el sello Naxos, las obras de Carter, Lieberson y Ruders, y el ciclo de conciertos para piano de Mozart.
Como violinista, Yoo se ha presentado como solista en la Boston Symphony, la Dallas Symphony, la San Francisco Symphony, la Colorado Symphony, la Indianapolis Symphony, la New World Symphony y la Orquesta de St. Luke's. También ha sido invitado a festivales de música de cámara en todo Estados Unidos, como el Bargemusic, el propio de la Boston Chamber Music Society, con la Chamber Music Society del Lincoln Center, el Kingston Chamber Music Festival, Laurel Music Festival, New Hampshire Music Festival y el Seattle Chamber Music Festival.
Tras comenzar sus estudios musicales a la edad de tres años, recibió el primer premio en el Concurso Internacional de Violín Josef Gingold en 1988, el Young Concert Artists International Auditions en 1989 así como la beca de carrera Avery Fisher en 1994. En 1993 fundó la orquesta de cámara Metamorphosen, que ha dirigido en los conciertos por suscripción en la Jordan Hall en Boston y en el Troy Savings Bank Music Hall en Troy, Nueva York; de gira también en lugares como Avery Fisher Hall y 92nd Street. 'Y' en Nueva York y la Biblioteca del Congreso en Washington.
Scott Yoo nació en Tokio y se crió en Glastonbury, Connecticut. Hijo de madre japonesa y padre coreano, asistió a la Universidad de Harvard, donde obtuvo la licenciatura. Estudió violín con Roman Totenberg, Albert Markov, Paul Kantor y Dorothy DeLay, y dirección orquestal con Michael Gilbert y Michael Tilson-Thomas.
Bion Tsang
Violoncello
El violonchelista Bion Tsang ha sido reconocido internacionalmente como uno de los instrumentistas más destacados de su generación: entre sus numerosos galardones se encuentran una beca Avery Fisher Career Grant, una beca MEF Career Grant y la medalla de bronce en el IX Concurso Internacional Chaikovski. La trayectoria del Sr. Tsang incluye numerosas actuaciones en grandes escenarios y estudios. Se le puede ver en la serie de PBS Great Performances Now Hear This con Scott Yoo, incluyendo “Beethoven's Ghost” (T2 E4) y “Schumann: Genius and Madness” (T4 E2), y obtuvo una nominación al Grammy por su actuación en el especial de PBS A Company of Voices: Conspirare in Concert (Harmonia Mundi). Junto al pianista Anton Nel, grabó el único concierto de música clásica jamás realizado en el escenario de Austin City Limits para la serie de Austin PBS Arts in Context.
El Sr. Tsang ha forjado una distinguida y venerable carrera como solista y colaborador de música de cámara, habiendo actuado en todo el mundo con las orquestas filarmónicas de Ciudad de México, Moscú, Busan y Hong Kong, las orquestas sinfónicas de Atlanta, Pacific, Civic, American y National, la Hollywood Bowl Orchestra, las orquestas de cámara de Saint Paul y Stuttgart, la Seoul Sinfonietta y la Orquesta Nacional de Taiwán. Como músico de cámara, ha: compartido escenario con los violinistas James Ehnes, Pamela Frank, Nai-Yuan Hu, Jaime Laredo, Cho-Liang Lin, Anne Akiko Meyers y Chee Yun, los violistas Paul Neubauer y Michael Tree, el violonchelista Yo-Yo Ma, el contrabajista Gary Karr y el pianista Leon Fleisher; ha sido artista invitado frecuente de las Sociedades de Música de Cámara de Boston, Brooklyn, Fort Worth, Seattle y Vancouver, Accordo en Minneapolis, Chamber Music International en Dallas, Da Camera de Houston, Camerata Pacifica en Los Ángeles y Bargemusic en Nueva York; y ha actuado en festivales de verano en todo el mundo, incluyendo el Bard Festival, Bravo! Colorado, Domaine Forget de Charlevoix, Festival Mozaic, Le Musicimes Courcheval, Marlboro Music, Music in the Vineyards, Orford Musique y el Laurel Festival of the Arts, donde ejerció como director artístico durante diez años.
Como músico de cámara, el Sr. Tsang ha colaborado con artistas como los violinistas James Ehnes, Pamela Frank, Nai-Yuan Hu, Jaime Laredo, Cho-Liang Lin, Anne Akiko Meyers y Chee Yun, el violista Michael Tree, el violonchelista Yo-Yo Ma, el contrabajista Gary Karr y el pianista Leon Fleisher. Ha sido artista invitado frecuente de la Boston Chamber Music Society, la Brooklyn Chamber Music Society, Chamber Music International de Dallas, la Fort Worth Chamber Music Society, Da Camera de Houston, Camerata Pacifica de Los Ángeles y Bargemusic en Nueva York, y se ha presentado en festivales como el Marlboro Music Festival, los festivales de música de cámara de Cape Cod, Tucson, Portland y Seattle, el Bard Festival, Bravo! Colorado, Music in the Vineyards y el Laurel Festival of the Arts, donde se desempeñó como director artístico durante diez años.
La discografía del Sr. Tsang incluye tres grabaciones en directo: Beethoven: Sonatas y variaciones para violonchelo y piano (Artek), Brahms: Sonatas para violonchelo y cuatro danzas húngaras (Artek) y Bion Tsang & Adam Neiman: Live at Jordan Hall (BHM Media). Publicó The Blue Rock Sessions (BHM Media), con sus propias transcripciones virtuosas para violonchelo y piano, seguido de Dvořák/Enescu Cello Concertos (Sony Classical) con el director Scott Yoo y la Royal Scottish National Orchestra, las suites completas para violonchelo solo de Bach (Sony Classical) y Cantabile (Universal Classics), también con Yoo y la RSNO.
Colaborador versátil, el Sr. Tsang participó en la banda sonora de Recapturing Cuba: An Artists Journey, un documental de PBS producido por Trinity Films, que ganó dos medallas de oro —Premio del Director y Excelencia Artística— en el Festival de Música de Cine de Park City, que coincidió con el Festival de Cine de Sundance. Con la Compañía de Danza Contemporánea de la Ciudad de Hong Kong, ha interpretado el violonchelo solo en el escenario junto a los bailarines en las producciones de There, After... (con la música de la Sonata para violonchelo solo de Kodály) y Plaza X (Suites para violonchelo solo de Bach).
El Sr. Tsang hizo su debut profesional a los once años en dos conciertos con Zubin Mehta y la Filarmónica de Nueva York. Ese mismo año regresó para ofrecer dos conciertos más con Mehta y la Filarmónica. Una de estas presentaciones fue transmitida mundialmente en la serie de televisión CBS Festival of Lively Arts. Siendo aún adolescente, se convirtió en el violonchelista más joven en recibir el Premio Conmemorativo Gregor Piatigorsky y el receptor más joven de un Premio Artists International. También fue elegido finalista del concurso Arts Recognition and Talent Search de la NFAA y, posteriormente, becario presidencial en las artes. A los diecinueve años, Tsang se convirtió en el violonchelista más joven en ganar un premio en el VIII Concurso Internacional Chaikovski. Ha aparecido en America Online como la "Estrella de la Semana" de CultureFinder, en la Internet Cello Society como "Artista del Mes" y, más recientemente, en el libro impreso 21st-Century Cellists.
Nacido en Michigan de padres chinos, Bion Tsang comenzó sus estudios de piano a los seis años y de violonchelo a los siete. Al año siguiente, ingresó en la Escuela Juilliard. Tsang se licenció en Artes por la Universidad de Harvard y obtuvo su máster en Artes Musicales por la Universidad de Yale, donde estudió con Aldo Parisot. Entre sus principales maestros de violonchelo se encuentran Ardyth Alton, Luis García-Renart, William Pleeth, Channing Robbins y Leonard Rose.
El Sr. Tsang reside en Austin, Texas, donde es jefe de la División de Cuerdas y ocupa la Cátedra Joe R. y Teresa Lozano Long de Violonchelo en la Escuela de Música Sarah y Ernest Butler de la Universidad de Texas en Austin. Recibió el Premio a la Enseñanza de Texas Exes tras su primer año de servicio y poco después fue nombrado «Instrumentista del Año» por la Mesa de Críticos de Austin. También ha sido profesor visitante en la Universidad de Indiana en Bloomington.
En su tiempo libre, Bion sigue de cerca los altibajos de los Miami Dolphins y sueña con tener un hándicap bajo en golf. Pero, sobre todo, disfruta estando al tanto de la vida de sus tres hijos: Bailey, Henry y Maia.
El Sr. Tsang toca un violonchelo de la serie Workbench de Wayne Burak, fabricado en abril de 2011.

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