Ligia Amadio - Obed Vásquez: Solistas OFCM
Esta página documenta un concierto pasado.
Información: ¡Concierto precedido por música de cámara en el LOBBY!
Solista y músicos de la OFCM tocan una obra música de cámara antes del concierto. Disfruta nuestro programa de preconciertos.
Sábado 25 de abril, 17 horas
Domingo 26 de abril, 11:30 horas
Vestíbulo de la Sala Silvestre Revueltas
WILFREDO PÉREZ, violín
LEONELYS SÁNCHEZ, violín
DAVID VIÑA, violín
MARIANA ANDRADE, violín
LILIAN SIFONTES, viola
ÁNGEL MEDINA, viola
LUIS EDUARDO VÁZQUEZ, violonchelo
CRISTINA ARISTA, violonchelo
Felix Mendelssohn - Octeto en mi bemol mayor, op. 20
Sábado 25 de abril, 18 horas
Domingo 26 de abril, 12:30 horas
Sala Silvestre Revueltas
SOLISTAS OFCM
LIGIA AMADIO, directora
OBED ISAÍ VÁSQUEZ, corno
Gabriel Fauré (1845-1924) Preludio de la ópera Pénélope
Preludio de la ópera Pénélope
Penélope esperó fiel por más de 20 años el regreso de su esposo Ulises -u Odiseo según sea narrada-, embarcado en una épica travesía por los mares terminada la Guerra de Troya, mientras sorteaba prudente y audazmente a más de un centenar de pretendientes, cuyas intenciones eran casarse con ella para convertirse en el nuevo rey de Ítaca. A Fauré le significó acaso una suerte de su propia epopeya buscando tiempo suficiente qué dedicar a la composición de este poema lírico en tres actos que representaba aquella historia y, probablemente más tiempo aún, para que esta obra se interpretase en el repertorio orquestal.
En realidad, en el catálogo del compositor francés fue notoria la música de cámara y coral, suites, nocturnos, canciones, su trabajo como profesor de piano y órgano, y únicamente compuso dos obras para ópera: la primera, Prometeo en 1900, de la que él mismo la consideraba una tragedia lírica, y esta, Penélope, basada en la mitología griega “La Odisea” de Homero. Hacia principios del siglo XX, era tendencia musical retomar la antigüedad clásica, por lo que suele atribuirse a la soprano suizo-francesa Lucienne Bréval (1869-1935) haber animado a Fauré a escribir la obra, quien se encontraba en el epílogo de su trayectoria compositiva. Sería la cantante quien tomara el papel protagónico.
Si no fue tanta la espera -ni trágica- como la historia de la paciente mujer con su amado esposo en Ítaca, Fauré tardó un lustro en terminar la composición musical por una sólida razón. Tendría apenas un par de años de recibir su demandante cargo como director del Conservatorio de París cuando empezó a trabajar en la obra en 1907. No obstante, debido múltiples responsabilidades docentes y administrativas por sus consecuentes reformas educativas, utilizaría sus descansos en verano en Suiza y algunas otras pausas para seguir con la empresa hasta concluir la partitura en agosto de 1912.
Para esos momentos, comenzaría a ser evidente su pérdida progresiva de la audición y una cada vez mayor debilidad física a causa de su enfermedad. Inclusive, es sabido que pidió al entonces joven dramaturgo francés René Fauchois (1882-1962), encargado del libreto, reducir de cinco a tres actos la ópera y eliminar el papel de Telémaco, hijo de los personajes.
El estreno de este drama lírico tuvo lugar el 4 de marzo de 1913 en la Ópera de Montecarlo, aunque el éxito llegaría a las pocas semanas en París en el escenario del Teatro de los Campos Elíseos. No obstante, se tornó casi dramático luego de que poco después hiciera lo propio la música y ballet de La consagración de la primavera de Stravinski y su no menos escandalosa presentación. Se sabe que el recinto teatral se fue a la quiebra en octubre de ese mismo año y tanto el escenario como el vestuario de la ópera de Fauré debieron venderse.
Quizás el destino, una conjura de los dioses griegos en esta propia odisea del compositor francés y hasta retrasos para montar la producción en otros escenarios europeos se sucedieron causados por la Primera Guerra Mundial, sin embargo, si bien es cierto, la fama y popularidad comenzaron a vislumbrarse varios años después. De los tres actos que la conforman, el Preludio se ha incorporado al repertorio de las orquestas como pieza independiente y sigue siendo interpretada en la actualidad en salas de conciertos, aunque ciertamente, de manera poco habitual.
Camille Saint-Saëns (1835-1921) Morceau de concert
Morceau de concert
A principios del siglo XX, el trompista Henri Chaussier (1854-1914) contaba con cierto reconocimiento debido a su amplia calidad en la composición y su particular habilidad en el también llamado corno francés. A partir de la invención de un nuevo tipo de trompa de válvulas que había presentado, conocida como “Cor Chaussier”, Saint-Saëns compuso Morceau de concert para trompa en octubre de 1887.
Si bien la idea original era demostrar todas las posibilidades técnicas y amplitud que ofrecía este nuevo mecanismo, ese mismo objetivo representa una exigencia en el mismo sentido para quien la interprete. De esta manera, Saint-Saëns trabajó en ciertas cuestiones musicales para con ello simplificar la composición y facilitar su interpretación.
La arquitectura de la composición se encuentra en un solo movimiento continuo, el cual se divide en tres secciones distintas: la primera de ellas un Allegro moderato, al que le sucede un Adagio y que termina con Allegro non troppo.
Como resultaría una obviedad, el francés dedicaría la partitura al trompista. El compositor volvería a la partitura para terminar una versión para trompa y orquesta, como la que se presenta en la sala de conciertos. En total, compuso tres, una para arpa y otra para violín y orquesta.
Richard Wagner (1813-1883) Obertura de la ópera El holandés errante
Obertura de la ópera El holandés errante
Sumergido en la tempestad casi al borde de la ruina, su vida parecía mantenerlo como un barco a la deriva; endeudado por su alto estilo de vida y en medio de un tormentoso amor lleno de celos, drama y abandono por otro hombre. De regreso con su pareja, huyen de su infortunio de Riga cruzando el Báltico y el Mar del Norte para intentar probar suerte en París, sin documentos, escapando de la ley y embarcándose clandestinamente en el Thetis, un precario navío mercante no apto para largas travesías. La furia del agitado mar retrasó el viaje de una a más de tres semanas, obligándolos a atracar por días en un puerto noruego. Esas inclementes aguas agitadas y la profunda negritud de la noche alimentaron el miedo con las historias de los marineros sobre el barco fantasma de la leyenda del holandés errante, condenado a navegar eternamente por los mares. Solo esperaban la fría caricia de la muerte.
Este relato parece guion cinematográfico de aventura, pero fue real. Wagner y su esposa, la actriz Minna Planer pudieron llegar a salvo primero a Londres. Ese intenso y arriesgado viaje inspiraría al compositor a crear la ópera enriquecida con abundante literatura, como la novela “De las memorias del señor Schnabelewopski” de Heinrich Heine, la primera en dar forma a un capitán que pisaba tierra cada siete años con la esperanza de librarse de su maldición.
Al arribar a París en 1840, las condiciones no mejoraban. Wagner se ganaba la vida escribiendo diferentes textos musicales hasta terminar un año después una primera versión del libreto de la ópera de un acto al que llamó “El buque fantasma”. Sin embargo, a causa de su penuria económica debió aceptar venderlo por poco dinero. Paul Foucher se encargó de terminar el libreto con la música de Dietsch y esa obra francesa se estrenó en 1842 sin nada por recordar.
Como un obstinado marinero y dando un golpe de timón, el compositor realizó adaptaciones vocales, modificaciones a personajes y continuó tocando puertas hasta que El holandés errante se estrenó el 2 de enero de 1843 en Dresde bajo la dirección del propio Wagner. Aunque a los pocos días de zarpar escénicamente, la producción no pudo sortear las maldiciones a las que hacían referencia, atravesando múltiples dificultades de la puesta en escena, que terminó por naufragar tras unas cuantas representaciones.
Empecinado para no dejar encallada su obra, Wagner volvió en múltiples ocasiones a la partitura, modificó la orquestación casi una década después, escribió un nuevo final para la obertura y añadió otros pasajes, por lo que existen diversas versiones de la ópera, entre uno y tres actos. Es el soberbio holandés quien desafía navegar sin importar la adversidad del clima y recibe una maldición. Senta, hija de un capitán, lo sigue y se sacrifica por el amor del navegante arrojándose al mar acabando con ese infortunio. El barco se hunde y ambos se unen solo en la redención de la muerte.
De la obra completa, la Obertura suele interpretarse como pieza musical independiente en salas de conciertos en la que musicalmente se recrea el intempestivo mar en el que los personajes solo están a disposición de sus misteriosos comportamientos.
No es de sorprender que a partir de esta ópera con una temática legendaria, el mismo compositor alemán la considerara un nuevo comienzo, junto con sus obras Tannhäuser y Lohengrin, y se posicionara para su exitosa trayectoria antes de sus obras operísticas más reconocidas mundialmente.
Aleksandr Scriabin (1872-1915) Sinfonía no. 2 en do menor, op. 29
Sinfonía no. 2 en do menor, op. 29
Apenas habían pasado unos cuantos meses del estreno de su primera sinfonía en noviembre de 1900 en San Petersburgo, con sus característicos seis movimientos que incluían uno final con voces solistas y un coro cantando versos no incluidos finalmente en esa presentación y, por cierto, no tan buena acogida, cuando Scriabin no cejó en mostrar sus habilidades compositivas y regresó a la escritura musical para darse una nueva oportunidad de legar ideas no comprendidas hasta ese momento en la escuela rusa.
A diferencia de otros compositores que dejarían cierto tiempo de maduración entre la gestación de sus obras, o como el caso de su compañero de clase Sergei Rachmaninoff, quien atravesara una depresión por tres años causada por el desastroso estreno de su primera sinfonía en 1897, el moscovita no se desanimó con la severa crítica para esta segunda sinfonía de la que su profesor y compositor Antón Arensky (1861-1906) se refiriera despectivamente como “segunda cacofonía” meses después tras su presentación en Moscú.
Es sabido que por las ocupaciones propias de la enseñanza en el piano al integrarse al Conservatorio de Moscú en 1898, Scriabin se abocaría a la composición de su segunda sinfonía mientras se encontraba en el periodo vacacional en la capital del imperio ruso durante el verano de 1901. Originalmente, tenía la idea de iniciar en esta obra con partes vocales para que, de alguna manera, diera continuidad a su primera sinfonía. No obstante, sin saber si fuera falta de entera confianza u otra motivación, habría sido Mitrofan Beljajew, su editor y mecenas, quien lo aconsejó cambiar de parecer y le pidiera tampoco subiera al podio para dirigir la sinfonía, pues aún no contaba con la experiencia suficiente para tal encomienda.
Terminada la segunda sinfonía en noviembre de 1901, Sinfonía no. 2 en do menor, op. 29 recibió su estreno en San Petersburgo el 12 de enero de 1902 bajo la batuta de Anatol Liadov, mismo director encargado de presentar la versión “incompleta” de la primera sinfonía.
Los estudiosos han expuesto que a diferencia de la estructura convencional integrada por cuatro movimientos, esta segunda sinfonía consta de cinco de ellos, aunque si bien es cierto, los dos primeros y los dos últimos están vinculados sin interrupción debido a que el tema inicial más sombrío en el primero logra desarrollarse plenamente en el final del último. Se trata entonces de una idea cíclica que une al primero y último de los movimientos con un tema principal y solo el tercero, centro de la obra, se consideraría como material independiente. Siendo poco usual, cada movimiento está ambientado en una tonalidad diferente.
Scriabin retomaría lo que habría hecho Tchaikovski, el mismo Wagner con su Tristán e Isolda y apuntes del impresionismo francés, que lo alejaba de la tradición rusa, siendo puente entre el fin del romanticismo hacia la atonalidad, impregnando su música con un cariz más filosófico y místico.
Varios años después, comenzaría a valorarse la obra compositiva de Scriabin, probablemente por la publicación del minucioso estudio biográfico que hiciera el escritor estadounidense Faubion Bowers hacia finales de la década de los sesenta y, nuevamente, se interpretara al ruso en salas de conciertos, confiriéndole un lugar entre los compositores de la llamada Edad de Plata rusa.
Andante
Allegro
Andante
Tempestoso
Maestoso
Ligia Amadio
Director(a)
Ligia Amadio es una de las más destacadas directoras sudamericanas de la actualidad. Se ha distinguido internacionalmente por su exigencia artística, su carisma y sus vibrantes performances. Su actuación internacional se extiende por Alemania, Argentina, Austria, Bolivia, Chile, Colombia, Croacia, Cuba, Eslovenia, España, Estados Unidos, Francia, Islandia, Israel, Italia, Japón, Jordania, Holanda, Hungría, Líbano, México, Panamá, Perú, Portugal, República Checa, Rusia, Serbia, Tailandia, Uruguay y Venezuela.
Nacida en São Paulo, Brasil, Ligia Amadio ha sido la primera mujer galardonada en 30 años de existencia del Concurso Internacional de Tokio en el año 1997. En 1998, obtuvo el primer premio en el Concurso Internacional de Santiago de Chile. En el año 2001, recibió el premio Mejor Director del Año, en Brasil, otorgado por la Asociación de Críticos de Arte de São Paulo. En 2003 recibió los premios Lyra a la Excelencia y Raíces, al frente de la NUNCUYO. En 2012, nuevamente distinguida como mejor director de orquesta, en Brasil, recibió el Premio Carlos Gomes. En 2019 ha recibido el reconocimiento máximo de la diplomacia brasileña, la Orden de Rio Branco, en el grado de oficial, por servicios prestados a Brasil en todos los países en que ha actuado. En 2022 ha recibido el Premio Alumni USP (Universidad de São Paulo), en su primera edición, en la categoría Contribuciones en Arte y Cultura, en São Paulo, Brasil.
Desde 1996 Ligia Amadio se ha desempeñado como directora titular y artística de importantes orquestas: Orquesta Sinfónica Nacional, en Río de Janeiro, Brasil (1996 a 2008); Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina (2000 a 2003); Orquesta Sinfónica Municipal de Campinas, Brasil (2009); Orquesta Sinfónica de la Universidad de São Paulo, Brasil (2009 a 2012); Orquesta Filarmónica de Mendoza, Argentina (2010 a 2014); Orquesta Filarmónica de Bogotá, Colombia (2014), dónde realizó una temporada completa dedicada a la Música del Siglo XX; Orquesta Filarmónica de Montevideo, en Uruguay (2017 a 2021). En todas las orquestas dónde ha actuado, fue elegida directora titular por sus integrantes. En 2023, Ligia Amadio asume la dirección titular y artística de la Orquesta Sinfónica de Minas Gerais, en Brasil.
Destacamos, entre las orquestras que Amadio ha dirigido como invitada: Arpeggione Städtisches Kammerorchester, Baden-Badener Philharmonie, Ensemble Contrechamps, Filharmonia Czestochowa, Israel Chamber Orchestra, Jerusalém Symphony Orchestra, Lebanese Philharmonic Orchestra, Netherlands Radio Symphony Orchestra, Icelandic Symphony Orchestra, Orkiestrę Symfoniczną Filharmonii Szczecińskiej, Orquesta del Teatro Argentino de la Plata, Orquesta Estable del Teatro Colón, Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, Orquesta Filarmónica de Montevideo, Orquesta Filarmónica Nacional de Moldávia, Orquesta Filarmónica del Estado de Querétaro, Orquesta Sinfónica del Estado de México, Orquesta Sinfónica de Salta, Orquesta Sinfónica del SODRE, Orquesta Sinfónica Nacional de Bolivia, Orquesta Sinfónica Nacional de Chile, Orquesta Sinfónica Nacional de Peru, Orquesta Sinfónica Provincial de Santa Fe, Savaria Symphony Orchestra, Silesian Opera Orchestra, Simfoniki RTV Slovenija, Thailand Philarmonic Orchestra, The Congress Symphony Orchestra, Tokyo City Philharmonic Orchestra, además de las más importantes orquestas brasileñas y argentinas.
Ha creado y impulsado el Movimiento Mujeres Directoras y ha realizado con gran éxito cuatro ediciones del Simposio Internacional Mulheres Regentes/ Mujeres Directoras/ Women Conductors, el primero en São Paulo, Brasil, en 2016, el segundo en Montevideo, Uruguay, en 2018, el tercer on-line, en 2020, y el cuarto en Buenos Aires, en 2023. El III Simposio integró a 976 participantes de 36 países, un evento de importancia mundial. El V Simposio ocurre este año, en octubre, en Las Palmas, España. Como idealizadora y realizadora de este proyecto, fué una de las finalistas al Premio 2019 Classical: NEXT Innovation Award, en Rotterdam. En 2022 ha recibido el Premio Nacional Clásica, en Buenos Aires, en la categoría Política con Perspectiva de Género. En el día 31 de marzo del 2023, dictó una conferencia sobre “Brecha de género por medio del arte y de la cultura”, en la sede del Banco Interamericano de Desarrollo, en Washington DC, en los Estados Unidos.
Ligia Amadio se ha graduado en Dirección Orquestal (después de haberse graduado en Ingeniería por la Universidad de São Paulo), realizó el Postgrado en Artes, en la Universidad Estatal de Campinas (UNICAMP), y ha concluido el Doctorado en Música, realizando una edición crítica del Concierto para piano y orquesta, op.10, de Henrique Oswald, en la Universidad del Estado de São Paulo (UNESP).
Su formación también incluye los más cursos internacionales de dirección orquestal: Accademia Chigiana (Italia), International Bartók Seminar (Hungria), Wiener Meisterkürse für Musik (Áustria), International Opera Workshop (República Checa), Peter the Great International Workshop (Rusia), Curso Interamericano para Jóvenes Directores de Orquesta (Venezuela), Curso Latinoamericano de Dirección Orquestal (São Paulo) y Kirill Kondrashin Masterclass (Holanda), dónde ha sido premiada, dirigiendo la Netherland Radio Television Symphony Orchestra en el Concertgebouw de Amsterdam. En estes cursos tuvo como profesores a Ferdinand Leitner, Dominique Rouits, Julius Kalmar, Georg Tintner, Alexander Politshuk, Guillermo Scarabino, Kurt Masur y Sir Edward Downes.
Ligia Amadio posee amplia experiencia pedagógica. Entre 1990 y 1999 ha sido profesora de diversas disciplinas en el Conservatorio de Música Villa-Lobos, en São Paulo. Entre el 2001 y el 2003 se ha desempeñado como profesora invitada de la cátedra de dirección orquestal en la Universidad Nacional de Cuyo, en Mendoza, Argentina. En los años 2003 y 2004 ministró el curso de dirección orquestal en el 25o y en el 26o Cursos Internacionales de Verano, en Brasília, capital de Brasil. En 2006 y 2007 fue directora de las orquestas y profesora de dirección orquestal en el Hartwick College Music
Summer Festival, en Oneonta, Nueva York, en los Estados Unidos. Durante el año de 2016 impartió un curso de especialización en dirección orquestal, en São Paulo. Ligia Amadio ministró el curso de Dirección Orquestal de la Orquesta Sinfónica Nacional Argentina, en 2023, curso cuya segunda edición ocurre este año. Además, acaba de ministrar el curso de dirección orquestal en el XX FEMUSC, en Santa Catarina, Brasil.
Bajo su dirección, se han grabado un total de once discos compactos y cinco DVDs, en Brasil, en Argentina y en Eslovenia. Entre ellos se destaca la colección “Música Brasileira no Tempo”, sobre la historia de la música brasileña, bajo los auspicios del Ministerio de Educación de Brasil.
Obed Isaí Vásquez Hernández
Corno
Originario de San Luis Potosí. Inició su formación musical con el coro de los Niños Cantores de San Luis Potosí a los 7 años. Posteriormente, ingresa la Escuela Estatal de Iniciación Musical Julián Carrillo, institución en la que, gracias a una beca, se le asignó el corno, instrumento con el que consolidó su vocación artística. Ese mismo año se integró a la Orquesta Sinfónica Infantil de México (OSIM), agrupación con la que participó durante cinco años. Desarrolló sus estudios profesionales en la Orquesta Escuela Carlos Chávez, donde se tituló con mención honorífica. Ha sido cornista en la Orquesta Sinfónica de San Luis Potosí, y fue principal de la Orquesta de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Desde 2017 es miembro de la Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM). Se ha presentado con variadas orquestas en los más importantes recintos del país como el Palacio de Bellas Artes, Sala Nezahualcóyotl, etc. En agosto de 2025 se le nombró como el primer artista oficial de cornos de la prestigiosa marca estadounidense S.E. Shires.

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