Concierto para violonchelo no. 1 en la menor, op. 33
Allegro non troppo - Animato - Allegro molto - Tempo I
Allegretto con moto - (cadenza) - Tempo I - Un peu moins vite
Molto allegro
En la actualidad, Camille Saint-Saëns es considerado uno de los referentes de la música sinfónica francesa de finales del siglo XIX, sólido en la defensa de la tradición de su país, quien seguía la herencia que dejaron compositores como Charles Gounod (1818-1893) y que continuaría, por ejemplo, Gabriel Fauré (1845-1924), uno de los alumnos más destacados de su recién creada Sociedad Nacional de Música, cuyo propósito sirvió lo mismo para posicionar a los nuevos compositores como para promover las obras francesas frente al dominante escenario del repertorio alemán, con ciertas reservas por la reciente derrota de la guerra contra Prusia.
Aunque gozaba de cierta reputación por su trayectoria, aún se percibía un tipo de rechazo, por tanto, no recibía la aprobación plena de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio, un círculo de conservadores que lideraban presentaciones orquestales. Extrañamente, recibió apoyo necesario para programar este primer concierto para violonchelo desde las propias entrañas de ese grupo.
Saint-Saëns mantuvo una cercana relación amistosa y dedicó la partitura al parisino Auguste Tolbecque (1830-1919), reconocido violonchelista y compositor, quien posteriormente sería fabricante de violines, restaurador y coleccionista de instrumentos y pedagogo, descendiente de una reconocida familia de directores de orquesta, compositores y violinistas originarios de Bélgica afincados en Francia desde décadas atrás consolidando su privilegiada posición, y cuyo padre fue Auguste-Joseph Tolbecque (1801-1869), violinista en la orquesta de la Ópera de París por casi una década y miembro fundador de la Sociedad de Conciertos del Conservatorio.
En este primer concierto, el compositor mantuvo la estructura convencional para los instrumentos solistas en tres movimientos: I. Allegro non troppo; II. Allegretto con moto y III. Tempo primo; no obstante, se desarrolla en uno solo continuo que no tiene pausas entre sí y cada uno se interpreta en diferente tempo. Como otra de sus particularidades, asoma plenamente el protagonismo del violonchelo que es antecedido por una brevísima introducción de la orquesta tras un acorde apenas al iniciar el primer movimiento y que cede paso al muy variado diálogo musical entre ambas partes.
Concierto para violonchelo y orquesta fue estrenado en enero de 1873 con el propio Tolbecque como solista, quien puso de manifiesto sus grandes habilidades con el instrumento, acompañado por la Orquesta de la Sociedad de Conciertos en el Conservatorio de París, dirigido por el violinista y compositor Édouard Deldevez (1817-1897). La obra fue bien acogida por su innovación estructural y fortaleció la presencia del compositor colocándolo en el lugar de respeto con que ahora cuenta.
Esta obra, de las dos que compuso Saint-Saëns para violonchelo, se encuentra pedagógicamente entre los mayormente utilizados como una prueba para estudiantes, así como en audiciones, debido a que requiere un mayor dominio tanto de la técnica como de la utilización de diversos elementos musicales, demostrando habilidad y explorando la amplitud de su riqueza sonora.
