Morceau de concert
A principios del siglo XX, el trompista Henri Chaussier (1854-1914) contaba con cierto reconocimiento debido a su amplia calidad en la composición y su particular habilidad en el también llamado corno francés. A partir de la invención de un nuevo tipo de trompa de válvulas que había presentado, conocida como “Cor Chaussier”, Saint-Saëns compuso Morceau de concert para trompa en octubre de 1887.
Si bien la idea original era demostrar todas las posibilidades técnicas y amplitud que ofrecía este nuevo mecanismo, ese mismo objetivo representa una exigencia en el mismo sentido para quien la interprete. De esta manera, Saint-Saëns trabajó en ciertas cuestiones musicales para con ello simplificar la composición y facilitar su interpretación.
La arquitectura de la composición se encuentra en un solo movimiento continuo, el cual se divide en tres secciones distintas: la primera de ellas un Allegro moderato, al que le sucede un Adagio y que termina con Allegro non troppo.
Como resultaría una obviedad, el francés dedicaría la partitura al trompista. El compositor volvería a la partitura para terminar una versión para trompa y orquesta, como la que se presenta en la sala de conciertos. En total, compuso tres, una para arpa y otra para violín y orquesta.
