Rachmaninoff, Sergei - Concierto para piano no. 2 en do menor, op. 18

Sergei Rachmaninoff (1873 - 1943)

Concierto para piano no. 2 en do menor, op. 18

Moderato
Adagio sostenuto
Allegro scherzando

Una presentación catastrófica de su Sinfonía no. 1 en 1897 en San Petersburgo dirigida por Alexander Glazunov sería considerada un fracaso en la naciente trayectoria de Rachmaninoff y un terrible golpe a su reputación que, aunada a su intensa sensibilidad y más severa autocrítica musical, lo sumergieron en una profunda depresión durante tres años marcados por una sequía compositiva.

La crítica había sido mordaz, severa, destructiva, calificándola como propia del infierno y de las plagas de Egipto. Algunos decían que fue el actuar del director, otros dirían que por dejar el cerrado círculo tradicional ruso, o bien, que era sumamente alta esa expectativa de quien representaba la joven promesa musical del imperio zarista. Los esfuerzos por casi un año de extenuantes jornadas en aislamiento y sin más compromisos que componer su primera sinfonía quedaban destrozados. Su autoestima se hundía y no podía sostenerse solo del éxito previo de su ópera en un acto Aleko y su reciente faceta como director de orquesta en su país y en Londres.

Rachmaninoff recibió la solidaridad de Siloti, su profesor en el Conservatorio y primo, quien se encargaba de su cuidado para que no dejara la composición. No obstante, esta labor parecía insuficiente, inútil, y en alguna ocasión ese ánimo empeoró más aún con el desafortunado encuentro con el novelista León Tolstói, a quien el compositor admiraba en demasía, pero que resultó totalmente contraproducente.

En medio de esa crisis, probablemente por consejo de una tía, fue convencido para recibir otro tipo de ayuda. Acudió con el doctor Nikolái Dahl, amigo de la familia y psiquiatra con experiencia en el tratamiento con hipnosis y psicoterapia. Entre enero y abril de 1900, las citas ocurrieron con bastante regularidad y las sesiones se encaminaban a mejorar su estado mental y anímico, con el fin último de recuperar su pasión por componer, acompañado de frases alentadoras que rondarían sugestiva y repetidamente dentro de su cabeza. Ante lo que pareció increíble, reconocería tiempo después Rachmaninoff, esa fue la cura. Las ideas musicales discurrían, surgían nuevamente, y volvía su entera confianza y habilidades en la escritura musical.

Con la aclamación absoluta, Concierto para piano no. 2 en do menor, op. 18 recibió su estreno a finales de octubre de 1901 por la Filarmónica de Moscú, con el propio Rachmaninoff al piano, bajo la dirección de Alexandre Siloti, tal como se interpreta actualmente con la parte solista. Como reconocimiento por haberlo ayudado a superar su complicación creativa, el compositor dedicó la partitura al doctor Dahl. De manera anecdótica, se sabe que los dos movimientos finales fueron terminados primero para ser interpretados el 15 de diciembre de 1900 en Moscú como beneficencia a mujeres que compurgaban una sentencia en prisión, por lo que el primer movimiento nació en abril de 1901, ambos con Rachmaninoff y Siloti.

A pesar de ese terrible episodio, este concierto es considerado entre los más grandes pianistas rusos como uno de los más bellos y representativos de su cultura, de los más elegantes y prestigiosos internacionalmente por su encanto puramente romántico que continúa deleitando al público en sus interpretaciones por concertistas acompañados por una orquesta en distintas salas de conciertos. Es uno de los más reconocibles en el repertorio mundial y de los que consolidaría a Rachmaninoff en el sitio de honor que ahora tiene.

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