Secretaría de Cultura de Ciudad de México
Si se tuviera que retratar el nacionalismo musical ruso de finales del siglo XIX y principios de siglo XX entre los colegas del Grupo de los Cinco, Rimski-Kórsakov destacaría por inclinarse hacia composiciones impregnadas de un halo fantástico, por cuentos mágicos, mitos y leyendas, mundos de tierras exóticas – en ese momento, de inspiración española, italiana y árabe, como Scheherazade sobre los cuentos de Las mil y una noches, por ejemplo- mostrado en gran parte de sus piezas orquestales, suites sinfónicas, corales, camerísticas, canciones folclóricas e incluso para la iglesia ortodoxa rusa, mientras que en la música para ópera recupera las tradiciones auténticas y populares de su país.
Terminada en 1905, la ópera La leyenda de la ciudad invisible de Kítezh y la doncella Fevróniya está dividida en cuatro actos y su base argumental son antiguas leyendas rusas de la literatura del siglo XIII. Unos sostienen que la ciudad de Kítezh, a la orilla del lago Svetloyar, se habría hundido como la Atlántida, mientras que otros aseguran que se hizo invisible para salvarse del ataque de los mongoles-tártaros gracias a las oraciones de Fevróniya; y la segunda historia es sobre la protagonista, Fevróniya personaje angelical criado en el bosque y conocedora de la naturaleza.
La composición musical está dividida en Preludio, Un himno a la naturaleza, en el cual la historia acompaña a Fevróniya compartiendo la vida con los animales; la Procesión nupcial, donde el príncipe Vsevolod, hijo de Yuri II de Vládimir, se enamora de la protagonista y la lleva a la ciudad de Kítezh; la invasión de los tártaros y la Batalla de Kerzhenets, en la que muere el amado defendiendo a la ciudad y ocurre el ruego para que se haga invisible y así salvarla de los invasores; en la Muerte de Fevróniya y la apoteosis de la ciudad invisible, la protagonista puede reencontrarse con su amado y llegan a la ciudad, solo accesible para almas puras, donde celebran su boda.
Rimski-Kórsakov asumió en parte el encargo de llevar óperas para los teatros imperiales en ese periodo de transición que terminaría con la caída del zarismo. En total fueron 13, comenzando por dramas históricos, pasando por leyendas nacionales y llegando a los cuentos folclóricos, donde el costumbrismo se entrelaza con elementos sobrenaturales, hasta las últimas, caracterizadas por teñirse de un cierto grado de oscuridad y pesimismo.
El estreno de la ópera se llevó a cabo el 20 de febrero de 1907 en el Teatro Mariinsky en San Petersburgo, bajo la dirección de Feliks Blumenfeld, y un año después fue llevada al Teatro Bolshoi de Moscú. Los arreglos para la música estuvieron a cargo del compositor Maximilian Steinberg, yerno de Rimski-Kórsakov, casado con Nadezhda, una de las hijas del alguna vez capitán de la marina rusa y docente del Conservatorio de San Petersburgo. Por si fuera poco, para seguir su legado, Steinberg también fue responsable de completar los libros “Principios de orquestación” y “Tratado práctico de armonía” que Rimski-Kórsakov dejara sin terminar.