Obertura de Candide
No es de extrañar que el musicalmente polifacético Bernstein conjugara su trabajo como director de orquesta con su creatividad como compositor, pianista, conferencista y pedagogo, esta última le permitió alcanzar a audiencias jóvenes con programas de televisión sobre música académica. Primero fue alumno y después asistente cercano a Koussevitzky en la Orquesta Sinfónica de Boston. Irrumpió en el podio con notable éxito a partir de un llamado de último minuto para suplir a Bruno Walter en la dirección de la Filarmónica de Nueva York en 1943. También incursionó en proyectos de teatro musical.
Tras su ópera de un acto “Trouble in Tahiti” (1952) y la musicalización de “Wonderful Town” (1953), en ese mismo año la dramaturga Lillian Hellman, de aguda crítica social y con quien Bernstein trabajaría después haciendo música incidental para “The Lark”, le propuso llevar al teatro musical una adaptación de “Candide” del escritor francés Voltaire (1694-1778), novela que casi 200 años atrás satirizaba sobre horrores de la época, como la crueldad de la Guerra de los Siete Años, el terremoto en Lisboa, la esclavitud, los castigos de la Inquisición a los herejes y doble moral de sus clérigos, entre otros temas. Para esos momentos, Hellman era observada por la misión persecutoria anticomunista del Comité de Actividades Americanas de la Cámara de Representantes en pleno Macartismo.
Con ciertos cambios en el equipo de escritores y el libreto atribuido a Hellman, terminaron la obra hasta 1956, cuando Bernstein componía “West Side Story”, una versión adaptada a la actualidad del clásico “Romeo y Julieta”. El compositor decidió entonces hacerla como una opereta cómica, en la que acabaría escribiendo letras para piezas cantables, sumadas a otras arias y dúos que la integran. La obertura, pieza inicial de la presentación, posee una orquestación de unos cinco minutos.
La historia es sobre Cándido, joven ingenuo y optimista que habita en un castillo en Westfalia, educado por Pangloss, quien le enseña que vivía en “el mejor de los mundos posibles”, pero al salir no se encuentra con la bondad y honestidad, sino con una realidad trágica desastrosa, plagada de ambición y desventuras mientras viaja por el mundo. Al final, con su amada Cunegonda, recibe una lección de vida.
El estreno de la producción ocurrió el 1 de diciembre de 1956 en el entonces llamado Martin Beck Theater, en Broadway, sin mucho éxito con solo dos meses en cartelera. Poco después, la obertura como pieza independiente fue interpretada por primera ocasión en concierto el 26 de enero de 1957 por la Orquesta Filarmónica de Nueva York, bajo la dirección del propio Leonard Bernstein en el Carnegie Hall. La pieza se popularizó en el repertorio de orquestas alrededor del mundo y es una de las composiciones orquestales del estadounidense más interpretadas.
Reconocido por permanecer más de una década al frente de la Filarmónica de Nueva York, Bernstein compuso además partituras de ballets, varios otros musicales escénicos, tres sinfonías -una con temas bíblicos, otra con jazz y la última con temas litúrgicos judíos-, una obra coral y música cinematográfica.
