Sinfonía no. 60 en do mayor Hob. I:60, El distraído
Adagio – Allegro di molto
Andante
Minuet – Trio
Presto
Adagio
Finale. Prestissimo
Entre la corte de la familia Esterházy, una de las más ricas de la nobleza austrohúngara, Haydn fue un músico con sobrada experiencia y prestigio que llevaba más de una década sirviendo como maestro de capilla y cuyos encargos eran componer obras para distintas ocasiones, incluidas piezas para el instrumento favorito del príncipe (el baritón) y óperas, además de dirigir a una pequeña orquesta, interpretar música de cámara, entre otras encomiendas musicales.
Como parte de las diversiones, por algunos años la compañía teatral de Carl Wahr ofrecía representaciones para palacio y una de ellas fue Der Zerstreute (El distraído, en español), que había sido recuperada de la obra en verso titulada Le distrait, original de 1697, autoría del dramaturgo francés Jean-François Regnard, y cuyo argumento es el de Leandre, personaje envuelto en enredos amorosos y de dinero, que más que afectarlo emocionalmente, su carácter despistado le impide siquiera saber lo que le ha sucedido.
Hacia 1774, Haydn se dedicó a componer entonces la música incidental para la pieza escénica que contaba con obertura, cuatro entreactos y un movimiento final de la comedia. Por ese motivo, entre algunas de sus particularidades y a diferencia de otras sinfonías de la época, la Sinfonía no. 60 en do mayor Hob. I:60 cuenta con seis movimientos: Adagio-Allegro di molto; Andante; Minuet-Trio; Presto; Adagio y Finale. Prestissimo.
Algo que resulta simpático es que en el segundo movimiento las trompas intervienen dando la sensación de la presencia de un personaje cómico haciendo su aparición en escena y, precisamente, un tanto distraído. Instantes después del inicio del movimiento final se presenta una broma musical en la que violines afinan, como lo harían previamente a un concierto, pero continúan tocando como si simplemente hubieran olvidado que estaban por terminar la presentación, dando paso a una interrupción ingeniosa y original en la sinfonía.
Podría decirse que la relación laboral entre Haydn y Nicolás I, príncipe Esterházy conocido como “El Magnífico” porque gozaba de gran afición por la música y su vestimenta ostentosa, fue prolífica e, incluso, sumamente permisiva para facilitar la creatividad del compositor fuera de las puertas de palacio. A ello se debe su etapa compositiva de las Sinfonías de París que llegarían tan solo unos pocos años después.
Como suele suceder con algunas de las obras más reconocidas universalmente, los compositores no las llamaron como actualmente se les conoce y este es uno de esos casos. La clasificación Hob. I:60 se debe al musicólogo Anthony van Hoboken (1887-1983), quien finalizó el Hoboken-Verzeichnis o catálogo general de composiciones de Haydn, y que la sitúa como la primera que inicia su periodo en el clasicismo vienés.
