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Marcelletti: Barber - Arutiunian - Janacek

Director huésped

Ignacio Cornejo, en la trompeta. Conexión interoceánica
desde norteamérica hasta Europa del este.

Trompeta
Programa: 

Samuel Barber
Obertura Escuela para el escándalo (8')

Alexander Arutiunian
Concierto para trompeta (16')

Leos Janácek
Taras Bulba (24')

Lanfranco Marcelletti, director huésped
Ignacio Cornejo, trompeta

Notas al programa: 

por Juan Arturo Brennan

Samuel Barber (1910-1981)

Obertura Escuela para el escándalo, Op. 5

En el año de 1751 nació en Dublín, la actual capital de la República de Irlanda, el señor Richard Brinsley Sheridan, personaje que además de ser una importante figura literaria fue uno de los hombres más pintorescos de su tiempo, según lo indican algunos detalles de su biografía. A la tierna edad de 21 años, Sheridan se enamoró de Elizabeth Ann Linley, cuya hermosa voz de soprano solía deleitar a quienes asistían a los conciertos y festivales organizados por su padre, Thomas Linley. Sin embargo, la bella señorita era acosada por un caballero galés de nombre Thomas Mathews, y siguiendo una costumbre muy en boga en su tiempo, fue a refugiarse a un convento francés, para escapar de las tentaciones mundanas. Hasta allá fue Sheridan tras su amada, pero se dio tiempo para regresar y batirse en duelo con el señor Mathews. Más tarde, la joven cantante volvió al hogar paterno, de donde, según dicen, Sheridan la raptó para hacerla su esposa en 1773. Para entonces, Sheridan ya había iniciado una fructífera carrera como dramaturgo, destacando sobre todo por sus comedias costumbristas. Además, se dio tiempo para realizar una constante actividad política, siendo elegido miembro del parlamento en 1780, y obteniendo más tarde otros puestos en la administración pública. Sin embargo, los asuntos políticos no lograron alejar a Sheridan de su trabajo teatral; de hecho, durante una larga época se dedicó a labores empresariales y de promoción, a la par con su trabajo como escritor. En 1776 el famoso actor David Garrick vendió su participación en el famoso teatro de Drury Lane; los compradores fueron Sheridan, su suegro Thomas Linley y James Ford. Al paso del tiempo Sheridan se las arregló para contar con la colaboración de diversos administradores y directores, quienes manejaron los asuntos prácticos del teatro mientras el dramaturgo seguía escribiendo y atendiendo las labores de la política. Para el teatro de Drury Lane, Sheridan escribió algunas de sus mejores obras, entre las que destacan Un viaje a Scarborough y Escuela para el escándalo, ambas creadas en 1777. De la obra Escuela para el escándalo se ha dicho que es la mejor comedia escrita en el siglo XVIII. Llena de caracterizaciones sutiles y efectivas y de llamativos efectos escénicos, Escuela para el escándalo es una virulenta sátira sobre la moral y las costumbres de la época; en ella Sheridan presenta a personajes que llevan los elocuentes nombres de Lady Sneerwell, Sir Joseph Surface, Lady Candour y Sir Benjamin Backbite, jugosos, divertidos (y difíciles de traducir) juegos de palabras.

Al inicio de la década de los 1930s el compositor estadunidense Samuel Barber era todavía un estudiante en el Instituto Curtis de Filadelfia.

En 1928 había ganado el Premio Bearns de la Universidad de Columbia por su Sonata para violín; en 1933 habría de recibir de nuevo ese premio, esta vez por la primera de sus obras orquestales: la obertura Escuela para el escándalo. La obra no pretende ser una ilustración de la acción de la divertida comedia de Sheridan, sino una breve pero efectiva aproximación sonora al entorno humano y social descrito sarcásticamente por el dramaturgo irlandés. Dicho sea de paso, Barber trabajó con mayor seguridad y aplomo en su obertura que Sheridan en su comedia. De hecho, Sheridan escribió primero dos bosquejos bastante insatisfactorios de Escuela para el escándalo antes de lograr en la tercera versión una unión perfecta de acción, diálogo y caracterización, que le dio a la obra una fluidez que asombró a los contemporáneos del autor y hasta la fecha sigue causando admiración. De modo análogo, Barber logró en su breve obertura un discurso musical sencillo, directo y brillante, muy cercano al espíritu satírico del original teatral de Sheridan. El compositor escribió la obertura en 1931, y la obra se estrenó el 30 de agosto de 1933, con la Orquesta de Filadelfia dirigida por Alexander Smallens. En ese año, cuando Barber obtuvo por segunda ocasión el Premio Bearns gracias a esta obra, el compositor decidió dejar el Instituto Curtis, habiendo presentado la obertura Escuela para el escándalo como pieza de graduación. Dos años más tarde, con esta obertura y su Sonata para violoncello, Barber obtuvo el prestigioso y codiciado Premio de Roma.

¿Y qué fue del buen señor Richard Brinsley Sheridan? Si bien durante su vida fue famoso y respetado, en especial por su Escuela para el escándalo, en sus últimos años no le fue muy bien, porque:

  1. Su teatro se quemó.

  2. Su esposa se murió.

  3. Sus deudas se acumularon.

  4. Murió en la pobreza.

Eso sí que es un escándalo.

Alexander Arutiunian (1920-2012)

Concierto para trompeta y orquesta en la bemol mayor

Andante – Allegro energico-

Meno mosso-

Tempo I

De carrera larga y prolífica, Alexander Grigori Arutiunian fue originario de Erevan, la capital de Armenia, y se convirtió en uno de los creadores más admirados de esa nación que solía formar parte de la extinta Unión Soviética. Realizó lo más importante de sus estudios básicos en el Conservatorio Komitas (nombrado en honor de otro gran músico armenio) de su ciudad natal, y más tarde viajó a Moscú a perfeccionar su aprendizaje en la Casa de la Cultura Armenia, dividiendo su tiempo entre el estudio de la composición y el piano. Desde esa temprana época, Arutiunian se expresó en un lenguaje musical en el que ya se hallaba muy presente la vena nacionalista, una aguda conciencia de su compromiso con la cultura de Armenia; una de las primeras muestras de ello está en su obra de graduación, que fue la Cantata a la patria (1948). Años más tarde, el compositor crearía otra cantata de inspiración similar, La historia del pueblo armenio (1960). Dedicado también a labores de dirección de orquesta, Arutiunian fue nombrado director de la Orquesta Filarmónica de Armenia en 1954, y obtuvo un puesto como profesor en el Conservatorio de Erevan. En el año de 1970, el año de su cincuentenario, fue nombrado Artista del Pueblo de la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas; tres años antes Arutiunian había escrito su Oda a Lenin. Entre otros reconocimientos oficiales, Arutiunian fue galardonado también con la Orden de San Mesrop Mashtots, en el año 2001. Las obras de Arutiunian están fuertemente marcadas por armonías y melodías populares, en especial aquellas que provienen de la tradición armenia de los ashugner o trovadores folklóricos. En este sentido, la música de Arutiunian tiene muchos puntos de contacto con la de su colega Aram Khachaturian (1903-1978). Entre los conceptos que la crítica ha vertido sobre el compositor armenio, vale la pena destacar éste, escrito por Jacques Longchampt en el diario parisino Le Monde en 1977:

Alexander Arutiunian, cuya música alterna entre hermosos reflejos del impresionismo y rústicas danzas folklóricas, y cuyas volcánicas y sentimentales obras son irresistibles.

La presencia de la música concertante en el catálogo de Arutiunian es amplia y variada, a juzgar por la enumeración siguiente:

  • Concierto para piano (1941)
  • Concierto para voz (1949)
  • Concierto para trompeta (1950)
  • Concertino para piano (1951)
  • Scherzo concertante para trompeta (1954)
  • Concierto para soprano (1959)
  • Concierto para corno (1962, rev. 1985)
  • Concertino para quinteto de alientos (1964)
  • Concertino para violoncello (1971)
  • Concierto para violín, Armenia 88 (1988)
  • Concierto para trombón (1990)
  • Concierto para tuba (1992)

En esta lista se encuentra la obra más difundida y popular de Arutiunian, su fogoso y extrovertido Concierto para trompeta y orquesta, pieza indispensable en el repertorio del instrumento. El primer movimiento de la obra se inicia con la presencia inmediata de la trompeta solista, que entona una declamación potente y heroica, en la que se perciben los perfiles melódicos y armónicos estilizados de la música popular. Después de esta declamación, el ambiente solemne del principio da paso a un Allegro extrovertido y brillante, de gran virtuosismo para la trompeta. Este episodio es relativamente breve, y da paso a otro, más lento, más lírico y más expresivo, de amplios arcos melódicos, igualmente coloreados por algunos elementos de música tradicional. Después de este episodio, vuelven los materiales del Allegro anterior, tratados de maneras distintas; en este sentido, podría reconocerse en este movimiento una forma ternaria del tipo A-B-A’. Para la conclusión del movimiento, la orquesta reafirma los temas escuchados al inicio de la obra. Sin pausa, llega el segundo movimiento, lírico y nostálgico, protagonizado por el sonido de la trompeta con sordina; aquí se hacen aún más evidentes los puntos de contacto entre la música de Arutiunian y la de su colega y compatriota, Aram Khachaturian. El último movimiento llega, de nuevo, sin pausa, y se trata de una especie de reflejo, tanto en sus temas como en su estado de ánimo, del primer movimiento. No es casual, en este sentido, que el movimiento conclusivo esté designado como Tempo I, en una clara referencia al movimiento inicial. Así, la forma general del concierto también es A-B-A’.Después de reestablecer enfáticamente los materiales principales de la obra, Arutiunian propone una cadenza marcada ad libitum en la partitura, lo que indica que el intérprete puede prescindir de ella si así lo decide. Sin embargo, ¿qué trompetista que se respete querría perderse esta oportunidad para el lucimiento de su sonido y su técnica? El final de la cadenza marca también el final del concierto, ya que después de ella hay apenas unos cuantos acordes conclusivos.

Alexander Arutiunian escribió su Concierto para trompeta con dedicatoria al gran trompetista ruso Timofey Dokshitser, quien se encargó de su estreno y, más tarde, al emigrar a Occidente, lo dio a conocer en el mundo entero. Su grabación de la obra sigue siendo el registro de referencia del Concierto para trompeta de Arutiunian, pero los aficionados harían bien en escuchar, a manera de gozosa comparación, las grabaciones que han realizado otros notables trompetistas, como Bibi Black, Sergei Nakariakov, Jouko Harjanne, Guy Touvron y el mismísimo Arturo Sandoval, trompetista cubano asociado principalmente con el jazz y otras expresiones afines. Nota final para los amantes de la trompeta:

Arutiunian compuso también unas interesantes Variaciones para trompeta y orquesta que datan de 1972.

Leos Janacek (1854-1928)

Taras Bulba, rapsodia para orquesta
Muerte de Andrei
Muerte de Ostap
Profecía y muerte de Taras Bulba

Es evidente que Leos Janacek no era futurista ni tenía poderes de adivinación, por lo que no tenía modo de imaginar la devastadora invasión de Checoslovaquia por los rusos en 1968. Si lo hubiera previsto, quizá no habría mostrado a lo largo de su vida una afición tan grande por todo lo que provenía de Rusia. En efecto, la rusofilia de Janacek era tal que en 1898, un par de años después de regresar de su primer viaje a Rusia, fundó en la ciudad de Brno el Círculo Ruso, grupo que fue disuelto por la policía en marzo de 1915. Una de las muchas cosas de la cultura rusa que atrajeron a Janacek fue la figura de Taras Bulba, el legendario líder de los cosacos, y justamente en el año en que su Círculo Ruso fue puesto en desbandada por las autoridades, el compositor checo ya trabajaba en los primeros bosquejos de una obra dedicada a Taras Bulba, que fue concebida originalmente como una pieza concertante para violín, viola, violoncello y orquesta. Es posible suponer que, dado el carácter claramente narrativo de la pieza, estos instrumentos iban a estar encargados de representar a los tres personajes a los que se refieren las tres partes de la rapsodia orquestal en su forma final: Andrei, Ostap y el propio Taras Bulba.

La fuente inmediata de la rapsodia orquestal Taras Bulba fue uno de los más importantes volúmenes publicados por el gran autor ruso Nikolai Gogol (1809-1852). En el año de 1835, Gogol dio a conocer dos colecciones de sus obras: Arabescos y Mirgorod. En Mirgorod se encuentran algunos de los cuentos más famosos de Gogol, como Los terratenientes del Viejo Mundo, Historia de la pelea entre Ivan Ivanovich e Ivan Nikiforovich, y una novela histórica titulada Taras Bulba. Se sabe que Janacek leyó la historia de Taras Bulba en el original ruso, y que de esa lectura obtuvo la inspiración para crear su obra orquestal. En un breve ensayo sobre la vida y la obra de Janacek escrito por Jaroslav Seda y publicado en Praga en 1956, se encuentra una breve y útil descripción de Taras Bulba, que dice así:

"La primera parte de la rapsodia Taras Bulba, Janacek la tituló Muerte de Andrei. Nos presenta la histórica batalla entablada cerca de Dubno, en la cual el heroico jefe de los cosacos zaporogos Taras Bulba mata a su propio hijo por haberse pasado al enemigo a causa del amor que sentía por la hija de un jefe militar polaco. La segunda parte se titula Muerte de Ostap. Ostap era el otro hijo de Taras. Los polacos le hicieron prisionero y lo ejecutaron ante los ojos de Taras. La tercera parte, titulada Profecía y muerte de Taras Bulba, pinta la trágica muerte del jefe cosaco, entregado a las llamas por los polacos, y la gran visión que tuvo del final victorioso de la lucha contra el enemigo y del glorioso futuro de la nación rusa. El singularísimo carácter dramático de este tema obligó a Janacek a plasmar expresiones de ardor apasionado, que se desarrollan en una magnífica gradación que se extiende desde el tiernamente ondulante sonido de los instrumentos de cuerda, con bellísimos intermedios de silenciosos solos de órgano, hasta el aturdidor pleno instrumental, con órgano y campanas, que cierra la obra. Taras Bulba es la composición instrumental más notable de Janacek."

A pesar de las cualidades históricas, casi míticas, de Taras Bulba, la rapsodia sinfónica que Leos Janacek le ha dedicado no es tan épica o heroica como pudiera suponerse y, de hecho, tiene una componente lírica muy notable. El primer movimiento, Muerte de Andrei, se inicia en un ambiente de lirismo casi pastoral, que pronto se alterna con episodios de mayor peso dramático y expresivo. Esta parte de la obra se desarrolla como un mosaico sonoro, marcado por breves pero significativos solos a cargo de diversos instrumentos. Hacia la parte final de Muerte de Andrei, se escuchan algunas frases dispersas en los metales que remiten al oyente a la Sinfonietta (1926) del propio Janacek, así como el sonido evocador de las campanas. El segundo movimiento de la rapsodia, Muerte de Ostap, es más vivo y enérgico que el anterior, y también se desarrolla a la manera de un mosaico de ambientes sonoros sucesivos. Se inicia con una importante participación del arpa, que establece el ambiente general del movimiento; aquí la orquestación es más ligera que en Muerte de Andrei. Hay aquí una sección central más activa y nerviosa, que conduce a un final poderoso y dramático. La tercera parte de la rapsodia, Profecía y muerte de Taras Bulba, es un trozo de cualidades más auténticamente sinfónicas que los otros dos, en la medida en que su desarrollo formal es más compacto y continuo, menos fragmentario. En este movimiento final hay una importante participación del órgano y, de nuevo, de las campanas anunciadas en las páginas finales del primer movimiento. El final, que es lo más cerca que Janacek llega en esta obra a la expresión épica, de nuevo apunta hacia algunas partes de la Sinfonietta, escrita por Janacek ocho años después de concluir Taras Bulba. Esta rapsodia para orquesta fue creada entre 1915 y 1918, y existe también en una versión de propio compositor para piano a cuatro manos.